Por qué molaría que Podemos, Ganemos, las Crides, los Capgirems, los En Comú y todo eso ganasen hasta las pachangas

Un hecho cierto: me paso el día criticando a Podemos, Ganemos, Bcn En Cómú, Capgirem, etc. Tengo una buena razón para ello. Son cosas que me importan, que intento observar de cerca y que me suscitan pensamientos, comentarios y, muchas veces, críticas. Por ejemplo, he escrito algunas aquí, o aquí, y aquí, y también aquí, y me temo que tengo más balas en la recámara. Sí, critico, critico con entusiasmo y fruición. Pero eso no es problema para que, en el fondo de todas esas críticas crea que estaría muy bien que Podemos, Ganemos, las Crides, los Capgirems, los En Comú y todas esas cosas obtuviera unos resultados excelentes en el presente ciclo electoral.

Recapitulemos. Entre 2007 y 2008 estalla una crisis de proporciones desconocidas en todo el sur de Europa. Una crisis que, seré somero, es la plasmación de un modelo económico europeo que reparte territorialmente la especialización productiva, cargando sobre los hombros de unas sociedades sí y otras no las ineficiencias de ello, en una hoja de ruta diseñada por y para las estructuras de acumulación de capital. Bien. En España esto explota en una crisis social y política que da lugar al 15-M, la etiqueta con la que se ha nombrado una enorme amalgama de movimientos, experiencias, luchas, movilizaciones, organizaciones e ideas. Algunas más fructíferas que otras, desde luego, pero todas ellas de enorme capacidad enriquecedora para la cultura política, no solo del Estado Español sino de otras sociedades que observan de cerca.

Todo esto, pero, tiene un límite infranqueable que se pone de manifiesto desde casi el mismo 15 de mayo de 2011, que no es otro que el que siempre ha tenido la lucha social de espaldas a la política institucional. El poder en los estados de democracia liberal no siempre se ejerce en ellas, pero siempre se legitima desde las instituciones, así que la opción electoral es algo a lo que a largo plazo está abocada toda opción rupturista no insurreccional.

Entrar en un ciclo electoral tiene un montón de problemas, por no hablar de los problemas que tiene el ejercicio del poder institucional desde posiciones que se pretenden rupturistas. No era fácil hacer que todo ese caldo de cultivo surgido a raíz de la crisis política y económica no se quedara en nada una vez llegado al cuello de botella de la movilización social contra el poder autolegitimado desde las urnas. Pero el movimiento, pese a todos los problemas y carencias, consiguió no quedarse parado y canalizarse hacia nuevos ámbitos fructíferos. Se transformó, para bien o para mal, pero consiguiendo sobrevivir.

Así que 3 años después surgieron propuestas electorales como champiñones. Ninguna de ellas es perfecta, ninguna de ellas ha conseguido reunir el máximo potencial rupturista que se intuía, y de hecho muchas de ellas están constituyendo en la práctica un cierre por arriba de la crisis política abierta. Pero nada de esto quita que todas ellas sean, de largo, opciones que mejoran lo presente desde casi todos los puntos de vista imaginables.

De hecho, la cantidad de propuestas electorales indica una fertilidad política excepcional, ya de por sí interesante. Podemos, por ejemplo, ha conseguido trasladar un mensaje ilusionante a amplias capas de la población española, poniendo el acento sobre problemas que estaban fuera de la agenda política y con una capacidad descomunal de ser vehículo entre las propuestas surgidas de la calle y los meollos del poder. Barcelona En Comú ha sido capaz de llegar a acuerdos amplios entre fuerzas diversas y enrolar a buena parte de la ciudadanía en un proyecto que amplía las bases de la izquierda clásica barcelonesa siendo algo parecido a una caja de resonancia de los movimientos sociales. La izquierda independentista catalana, CUP y entornos, continúan en la estela de propiciar la aparición de proyectos municipalistas con posibilidades reales de transformación desde los ámbitos más cercanos, los municipales, y con una vocación “de abajo hacia arriba” tan ambiciosa que es la envidia para cualquier municipalismo que se precie. Siendo consciente y normalmente crítico con los problemas y errores de todos estos proyectos políticos, ahora podría seguir durante horas cantando las virtudes de todos ellos porque sin duda las tienen.

Todos ellos, y más, han sido capaces de ver una grieta en las posibilidades, reconducir un movimiento que ya no podía avanzar más hacia el inexplorado terreno electoral, poner a personas normalmente despolitizada a pensar en qué tipo de gobiernos quiere para sus sociedades, pararse a discutir entre vecinos qué demonios se puede hacer con las condiciones materiales que les machacan la vida. Por eso molaría que Podemos, los Ganemos, las Crides, los Capgirems, los En Comú y todas esas miles de cosas lo consiguieran todo, llegaran hasta donde nunca ha llegado un movimiento político de infinitas expresiones. Que ganasen hasta las pachangas. Porque todo ese trabajo en la dirección correcta tiene que tener premio, haya o no alcanzado completamente sus objetivos sobre el papel.

¿Pueden estas opciones políticas modificarse, empujarse, convertirse en instrumentos de transformación social cualitativa, en un nuevo escenario en el que se consoliden? Pues no tengo ni idea. Unas más que otras, supongo. Y, probablemente, se han hecho, por diferentes razones, tantas cosas mal en la mayoría, que la respuesta final será no. Pero si algo está claro es que la derrota de la actual constelación institucional es clave para que eso sea posible algún día, más pronto que tarde.

Todavía ninguna noche he soñado con un gobierno estatal de Podemos y Ciudadanos, ni con ayuntamientos gobernados por Ganemos, Barcelona en Comú o un Capgirem. Pero muchas mañanas cuando me he despertado sí he deseado salir a la calle sin estar gobernado por Rajoy, Barcina, Merkel, Trias y sus incompetentes oposiciones. Seguir esperando a que se cumplan nuestros sueños no debería hacernos perder de vista que es ahora el momento en el que nos jugamos despertar un poco de mejor humor.

Anuncios

Un comentario

  1. […] Por qué molaría que Podemos, Ganemos, las Crides, los Capgirems, los En Comú y todo eso ganasen h… […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s