Catalunya necesita una campaña por el No

barna92

¿Lo han oído? En Catalunya quieren decidir. Dijeron en 2010 que eran una nación y que por eso ellos decidían, y en 2012 que serían el nuevo estado en Europa y en 2013 que querían ser independendientes y en 2014 parece que harán una gran V humana de victoria, porque creen que están a punto de ganar. ¿Han visto todo eso? Es un proceso.En Catalunya están pasando cosas. Y no es de hoy: llevan pasando cosas al menos 4 años.

Catalunya encara ahora lo que muchos creen la recta final de un proceso soberanista. Digo creen porque el 9N no es en absoluto la final del proceso, por mucho que se haya pintado así. De entrada no está diseñado para que lo sea, pero es que ni aunque lo estuviera lo sería. No puede serlo. El 10N es el inicio de la segunda parte del proceso, donde el sistema de partidos catalán quiebra definitivamente y se abre una nueva correlación de fuerzas que casi no podemos imaginar. Pero el 9N también pasará algo importante. Es el final de un momento del proceso en el que se luchaba desde un espacio donde los partidarios de mover el statu quo se hacian independentistas y los independentistas pensaban que todos los demás se harían muy demócratas si ellos creían mucho en la democracia.

A partir del 9N, podemos estar seguros, los catalanes van a decidir. Donde les dejen. Y, probablemente, lo van a hacer desde un chasco político. Una gota que colmará el vaso del enfado por estar encerrados en un Estado que ni siquiera acepta escuchar sus desesos.El unionismo español está cometiendo un error incomprensible dándole al independentismo el monopolío democrático. El derecho a decidir crea hegemonía en la calle por razones tan plurales como la sociedad catalana. Algunos creen que se ha llegado al límite del encaje autonómico, otros están enfadados por el déficit fiscal, otros simplemente por la crísis en general, algunos son independentistas de toda la vida, unos cuantos se confornan con que cambien la mayor cantidad de cosas posibles y algunos optan por dar la razón como a los tontos para que se pueda hablar de una vez de “lo que realmente importa”. Pero es difícil encontrar a gente que no sea claramente españolista rechando el derecho a decidir. Y este es otro de los problemas de base con los que se topa el unionismo al haber renegado de la campaña por el no. Se han metido en una posición de bunker minoritario. O eres parte de la minoría nacionalista española en Catalunya o el derecho a decidir del que casi solo hace bandera el independentismo te ofrece un buen argumentario basado en la democracia del voto.

Los del no están repartidos en dos grandes bloques. El primero es de los que dicen que no se puede hacer una consulta porque es ilegal, y el segundo que simplemente la descarta, tapándose los ojos y diciendo que no se producirá, porque no. Y de paso se ponen la venda sobre el hecho de que poner a la ERC más independentista de la historia en el gobierno es un efecto político tan claro como votar en un referéndum.

Los catalanes van a manifestar su opinión sobre la independencia. Tratar de negarlo es como tapar con las manos el agua que se cuela en un dique. La sociedad catalana lleva 4 años hablando claramente de independencia y otros 6 intentando reformar su estatuto de forma legal. El independentismo catalán, después de un siglo, está agitado al punto de nieve. Los catalanaes no se van a olvidar de la cuestión nacional en una tarde, sobre todo si no está resuelta. Así que, en cuanto el mapa político cambie, este pondrá irremediablemente de manifiesto qué opción nacional se quiere en Catalunya.

Pasará lo descrito pero, cuando pase, no habrá nadie en el no. Alguien que diga que los catalanes tienen derecho a decidir sin ninguna interferencia en qué entidad jurídico-política se quieren constituir pero que argumente que es menos costoso socialmente manetenerse en el estado Español. O alguien que diga: “vamos a cambiar tanto el Estado que Catalunya se querrá quedar en él”. Estaría bien, ¿no? Una campaña por el no que realmente diera razones basadas en que es necesario quedarse para mover el estatu quo.

Siempre hay un punto de no retorno. Y creo que en Catalunya se ha consolidado tanto el actual panorama que puede que para el unionismo sea tarde. Hasta ahora no ha sido capaz de explicar las virtudes de permanecer en España y se ha centrado en cerrar todas las puertas a que los catalanes decidan, avalando el argumento de que decidir es igual a independencia.

Pero la incapacidad del unionismo tiene efectos perversos no solo para el unionismo. Que no haya nadie defendiendo el No da lugar a un panorama demasiado fácil para un independentismo atolondrado y sin programa, al que le vale presentarse como independentista para resumir el grueso de su apuesta de futuro. Y esto es un problema a poco que seas, qué sé yo, un indepe un poco exigente con tus gobernantes.

Un efecto colateral curioso es que ya incluso estar a favor del referéndum es entendido como una postura política articulada en lo nacional. Guanyem se presento en Catalunya apoyando el derecho a decidir, en seco, y a casi nadie le pareció incompleto. Lo mismo hacen formaciones como ICV-EUiA o PSC, aunque a estos últimos se les ha visto el cartón a la primera de cambio. Quienes no son partidarios de que la gente vote dan una excusa perfecta para no hablar de las opciones entre las que votar, cuando ese es precisamente el principal debate que la sociedad catalana debería estar abordando. La negativa reaccionaria al derecho a decidir ha polarizado tanto la cuestión en términos de democracia que ha convertido la independencia en el único proyecto de idealismo democrático sin necesitar ahondar en contenido político más allá de eso. Un debate que, fuera de honrosas excepciones, no entra en el fondo ni analiza la enorme lista de problemas que encontrará la sociedad catalana tanto si decide quedarse como si decide no quedarse.

Suele hablarse desde el progresismo español de que el debate soberanista catalán es narcotizante en lo social. Puedo estar de acuerdo en parte, pero tengo muy distinta opinión de cuál es el origen de esa narcotización. En vista de como se ha desarrollado el proceso desde 2004, cuando comenzó la malograda reforma estaturaria, ni la Generalitat ni los partidos mayoritarios –CiU y ERC– tienen capacidad para desviar el debate tanto como lo hacen quienes se oponen al derecho a decidir. El independentismo arrasa sobre todo porque sus oponentes se han negado a salir al césped, perdiendo de antemano un partido que nunca se ha dado. Así que ni siquiera sabemos qué tal juega el independentismo al fútbol.

A Catalunya le hace falta una campaña por el no desde el soberanismo porque necesita hablar consigo misma de por qué quiere ser un estado independiente. De sus posibilidades reales de mantenerse en la UE y en por qué podría o no hacerle falta quedarse en la UE. Del euro. De qué clase de estado sería. De opciones realistas en el presente y de aspiraciones soñadoras a 20 años vista. Necesita valorar qué papel internacional quiere adoptar. Qué proyecto de país podría ofrecerle a sus clases populares. Qué servicios públicos y cómo los piensa sostener. Qué instituciones. Catalunya necesita abordar desde una visión independentista todos esos debates que el unionismo zanja negando el voto.

Catalunya necesita, en definitiva, una campaña por el no para que el independentismo avance.

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13 comentarios

  1. Hombre, ya nos gustaria a los indepes que hubiera una campana “Better together”, pregunta acordada y resultados aceptados como en Escocia o Quebec. Lo que pasa es que Espana entro fisicamente en la UE y en cambio mentalmente sigue en la dictadura de primo de Rivera o en el pais basco de los anos 80, donde todo se solucionaba mandando la Guardia Civil. Y esta es la contradiccion que los tiene to locos. Espana tiene que modernizarse de una vez y aceptar los estandares democraticos de la parte del mundo donde se encuentra, no los de Turquia ni los de Marruecos.

  2. Miquel A. Ferrer · · Responder

    Muy de acuerdo con su exposición. No obstante, le informo que hay decenas de actos diarios que tratan sobre cómo ha de ser la República de Catalunya (conferencias, libros, tertulias privadas, Informes CATN, informes CCN, Colectivo Wilson, ANC, etc.). Sobre la estructura jurídico-política gana la tendencia a que se abra un período constituyente, – de abajo arriba – que incorpore ideeas de democracia radical).
    Por último, los “unionistas” tienen un doble problema: ofrecer un proyecto atractivo, seductor y, sobre todo, dar garantías de que se cumpliría. Ya no nos fiaremos de ninguna promesa. Todas se han incumplido sistemáticamente.

    Le felicito por su artículo. Demuestra entender el problema. Gracias.

    1. Conozco algunos de estos debates sobre el futuro de Catalunya, y encuentro muchos de ellos muy interesantes, pero también veo muchos a los que les falta una oposición externa que funcione como piedra de toque y los contraargumente.

      Completamente de acuerdo sobre que el unionismo no tiene credibilidad para hacer promesas seductoras. De nada sirve que un grupo minoritario ofrezca un proceso constituyente o un Estado federal cuando sabemos que será imposible de cumplir en el corto plazo.

      Gracias a usted por leer y comentar.

  3. […] Catalunya necesita una campaña por el No […]

  4. Tachar a los independentistas de “atolondrados” me parece una buena falta de respeto. Después de miles de conferencias, campañas y escritos y manifiestos serios como los de Omnium, Procés Constituent y muchos jueces, economistas y todo tipo de profesionales; lo que opone el españolismo son portadas de periódicos demágogas y falsas, un presidente mudo y sordo y una sarta de manifestaciones trasnochadas y xenófobas de todo tipo de gentes como militares, jueces y corruptos disfrazados de políticos. Lo que pasa en Catalunya es que el pueblo (uno de los más cívicos de la Península Ibérica) se ha alzado democráticamente por dignidad.

    1. No tacho a los independentistas de atolondrados, digo que el hecho de no tener oposición pone las cosas muy fáciles a la parte del independentismo que es atolondrada, que, sí, existe y goza de buena salud.

      Por cierto, se puede ser juez, economista o profesional y a la vez un hiperventilado independentista o un furibundo imperialista español.

  5. Buen artículo. También otros dos que acabo de leer en un medio digital en el que colabora. Creo que es toda una excepción entre tanta demagogia como hay cuando se habla de este tema y, ene general, de Cataluña.

    Sin duda, durante muchos años han faltado, y faltan, más opiniones y perspectivas como las suyas. Ahora creo que ya llegan tarde, por mucho que falte sí creo que ya estamos al final del principio en este proceso y, por consiguiente, a punto de entrar en el desarrollo mismo.

    A pesar de las corrientes de aire, cerraremos la puerta sin dar portazo, para poder abrir ventanas más tranquilamente…

  6. Se agradece el artículo. Yo por más que leo no encuentro sino razones emocionales para defender la independencia. Los que vivimos en “el resto de España” también estamos hartos de la corrupción y de muchas cosas más, y también queremos soluciones y promesas, sin necesidad de separarnos o irnos a ninguna parte. Los que tenemos una mezcla de culturas, por así decirlo, y hemos nacido en comunidades donde se habla catalán, pero no es nuestra lengua materna, nos sentimos ciertamente inútiles y vendidos. Por un lado los indexes y por el otro la España rancia con la que tampoco nos identificamos. Porque ciertamente, todo esto es como de un simplista que da sueño.

    Al final del camino, nadie nunca sabe dar motivos de peso por los que defender una independencia en lugar de solucionar lo que hay, sino que todo queda en un “sentimiento”. Pues siéntase usted lo que quiera, yo no me siento nada ni me envuelvo en banderas, ni creo que mi pueblo es el mejor, o que tiene derecho a más que el pueblo de al lado.

    Y me apena que este “sentimiento” que me es tan ajeno por suerte o por desgracia, se aproveche sin freno y se utilice para desviar la atención en el problema de fondo más allá de denominaciones de origen, banderitas y merchandising absurdo… Oh, el merchandising, las bragas esteladas, los cupcakes estelados, la funda del retrovisor estelado, la flamenca en la tele y las castañuelas, para mí todo lo mismo a un lado u otro de la frontera.

    1. Si en el sentimiento y las razones emocionales incluimos también el respeto y la dignidad podría estar de acuerdo, pero me temo que su comentario no va en esa línea. En mi opinión, es bastante improbable que sólo razones emocionales saquen a la calle a tanta gente, más aún teniendo en cuenta la mezcla de emociones y sentimientos de las personas que viven en Cataluña. Sólo así puede entenderse que se sume a personas no nacionalistas en este proceso. Porqué no se trata de sentirse mejor que el vecino, sino de tener la misma consideración y respeto que tiene el vecino. Muchas ‘esteladas’, desaparecerán de las ventanas el mismo día en que se declare la independencia, y será para no volver, también la mía.

      En cuanto a problemas de fondo, sin duda estoy de acuerdo con usted, pero la diferencia es que el mismo proceso independentista implica una regeneración de la que no se escapará el sistema político catalán actual. En España, en cambio, creo que la regeneración no despierta ni la mitad de ilusión. ‘Podemos’ es sólo un movimiento de reacción, está por ver si podrá reconducir en solitario el marco constitucional (diseñado para no ser cambiado) o tendrá que conformarse con acomodarse a él.

      Creo que la incomprensión en ambos puntos ha condicionado que el discurso del no a la independencia no tan solo no se haya construido, sino que cada día que pasa se banaliza más y se centra únicamente en el sentimiento, las emociones y la distracción política de los problemas de fondo.

  7. Bravo. Muy buen artículo.
    De acuerdo en el tema de la necesidad de una campaña para el no. De una campaña, no de una sarta de tontadas.
    Pero es que a los unionistas, que los hay, los primeros que los han dejado a su suerte son los que dicen defenderles. La negativa tozuda a la consulta, sin que haya existido ninguna propuesta de referendum alternativo (que pudo hacerse) les ha dejado sin voz. Ni tienen organización, ni apoyo, ni referentes que les permitan hacerse ver en un ambiente en el que el independentismo tiene sin duda mucha más fuerza. La consulta hubiera sido, con buena campaña o mala, la primera y gran oportunidad de hacerse oír; así han pasado de ser la teórica “mayoría silenciosa” a la silenciada.

    Lástima. Me pregunto si los que no quieren la independencia serán conscientes algún día del amordazamiento, del abandono, del desprecio real, que han sufrido por parte de sus autoproclamados salvadores.

  8. […] Catalunya necesita una campaña por el No | Arturo Puente […]

  9. […] hace un año que escribí: “A partir del 9N, podemos estar seguros, los catalanes van a decidir. Donde les dejen. Y, prob…. El 24 de mayo, los catalanes han decidido. Y el resultado de esta decisión es, entre otras cosas, […]

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