La noticia de El País sobre Odesa y la importancia de ser objetivo hasta en las críticas

Llevo dos días sin parar de discutir sobre la noticia de El País sobre las 38 personas que murieron en el incendio provocado por partidarios del Maidán ucraniano en la localidad de Odesa. Mi postura sobre la noticia, resumiéndola mucho, tiene dos partes. En primer lugar, sí, creo que El País (nótese que hablo de El País y no de la periodista, luego explicaré por qué) sirvió la noticia muy mal, con evidente intención de manipular o al menos de arrimar el ascua a la sardina del Gobierno ucraniano. En segundo lugar creo que una gran parte las críticas lanzadas desde las redes sociales han sido sobrepasadas, exageradas e incluso frívolas.

¿Me he vuelto loco? ¿Tengo algún tipo de síndrome bipolar? Es posible que durante estos días haya podido parecer así por mis tuits, pero tuiter tiene la característica de que no permite explicar fácilmente una postura medianamente compleja. Durante estos días he oído de todo, desde que era un agente a sueldo (en serio) hasta que mi postura era puro corporativismo. Voy a tratar de explicar por qué creo las dos cosas a la vez.

En primer lugar, partamos de dos premisas. La gente está a la que salta sobre los medios. Y, añado, con razón. Segunda cosa: Mucha gente tiene poca costumbre de leer diarios y noticias enteras, o no está familiarizada con las expresiones que se utilizan en estos, que admito que pueden ser criticables, pero que en muchas ocasiones no tienen el sentido que se les da en otro tipo de textos o en el lenguaje oral.

Vamos pues. La noticia en cuestión es esta. Recomiendo leerla completa, que es algo que, por las conversaciones que he tenido, parece que ha hecho poca gente. Una de las primeras críticas que salió en la tarde del viernes fue por el titular. Los tuiteros apuntaban sus críticas a dos hechos: que el titular hablara de “un incendio” sin explicar quien era el autor, y que dijera “choques”.

Empecemos por el final. No es extraño hablar de “choques” entre dos facciones en sucesos de este tipo, sin importar cuál de las dos mate más. Podemos ver la utilización de la palabra choque aunque todos sean del mismo bando por ejemplo en Egipto o en Líbano y también aunque todas las facciones sean civiles, como por ejemplo en Venezuela. La palabra choques no tiene más connotaciones (o yo no se las veo, admito subjetividad) que la de dos o más grupos enfrentándose violentamente. Que es exactamente lo que ocurrió el pasado viernes en Odesa.

Vayamos al incendio. Hablar de “un incendio”, que es lo que levantó más críticas, no es raro. Cuando provocas un incendio hay “un incendio”, y “un incendio” puede “dejar muertos”. Y aquí hay un matiz importante que debemos tener en cuenta: hay una diferencia fundamental entre disparar una bala en dirección a una persona, con resultado de muerte, y causar un incendio en el que mueren X personas. Mientras que en el primer caso hay una acción-reacción evidente y predecible, en el segundo no. Mientras que en el primero está claro que alguien dispara una bala y alguien muere, en el segundo alguien incendia algo y pueden morir 38, uno o ninguno y por tanto determinar la intencionalidad de matar es más arriesgado. Inciso necesario. Hablo de periodismo, no de investigaciones judiciales o de consideraciones de tipo ético. Periodísticamente y en este sentido, un incendio de estas características se parece bastante a un atentado con coche bomba.

Pues bien, busquemos si los coches bombas “dejan” muertos según los medios en otras ocasiones. En google. Hasta la saciedad. ¿Y “un coche bomba mata”, sin autoría en el titular? También. ¿Acaso en todas esas ocasiones los medios quieren ocultar a los autores de las matanzas? ¿Tiene El País algún interés dejar bien parado al Frente Al Nusra en esta noticia? Lógicamente no. Lo razonable es pensar que a) no conocen la autoría o b) una cuestión de espacio y claridad en el titular hace recomendable dejar la autoría del atentado para el texto. “La explosión de un coche bomba atribuído al Frente Al Nusra mata a 30 personas en las afueras de Damasco” no solo es un titular más largo sino que retrasa demasiado la parte noticiosa.

Normalmente cuando un periodista honrado titula piensa en estas cosas. En que se entienda, que se identifique rápido la noticia y –cosa más mundana pero no por ello menos importante– que quepa en el hueco dado. Pero este hecho en una noticia controvertida (el conflicto ucraniano está en el centro del panorama informativo y tiene evidentes características ideológicas) sirvió a miles de tuiteros para escandalizarse y acusar a El País de estar ocultando la autoría del incendio. Sin embargo la noticia explica perfectamente en su primer párrafo que “los partidarios de Kiev” dieron fuego al edificio en el que murieron las 38 personas. Si tratas de esconder algo hay miles de trucos que un periodista conoce, y ninguno es ponerlo en el primer párrafo de manera textual.

Hablaba antes de la importancia de tener presente que lo que leemos es un texto periodístico, no judicial, no narrativo ni valorativo. Para lo bueno y lo malo, un periodista ni es ni debe ser juez, fiscal ni perito. Sin sentencia judicial no puede hablar de “asesinar” sino de “matar”, y su trabajo nunca es señalar la culpabilidad o justificar lo ocurrido, solo explicar lo que ha pasado y dejar que el lector piense. Yo valoro mucho como lector que se me deje pensar. Que no se me apunte en una dirección más allá de lo que los hechos apuntan. Y no se puede decir que el texto de El País cayera en ello. Explica una sucesión de cosas: Que hubo una manifestación progubernamental, que partidarios de Rusia la reventaron, que los manifestantes les atacaron y terminaron quemando un edificio donde se refugiaban en el que murieron 38 de ellos. Poco más se cuenta del episodio, pero todos los elementos que tienen que estar están, y nada raro aparece entre medio. Y el titular “El incendio de un edificio durante los choques en Odesa deja 36 muertos” es cierto al 100% y no destaca especialmente por nada.

Y si repasamos prensa internacional (otro de los clichés repetidos la tarde del viernes fue el que dice que la prensa española es una mierda y que hay que leer diarios extranjeros para estar informado) encontramos un tratamiento informativo muy parecido, hasta el extremo de esta noticia de The Guardian que coincide casi punto por punto con la de El País, tanto en titular como en el cuerpo, hablando de “choques” o “enfrentamientos” (clashes), “muertos” (dead) y de “incendio en un edificio” (building fire). O la BBC que tampoco identifica la autoría de las muertes en el titular y vuelve a hablar de “clashes” y “killed”, palabra que en castellano significa literalmente “matados” (es decir, no tiene la connotación judicial de asesinados, que un medio no puede utilizar sin sentencia judicial) pero que en castellano no se usa y se cambia por “muertos” o en todo caso el impersonal “matan”.

Muy bien, Arturo, ya te has ganado el sueldo de la CIA y Cebrian explicando que la noticia de El País es correcta, pero ¿no decías que había manipulación?

Sí, la hay. Pero no en el texto de la noticia. Es en los elementos de titulación de la portada (que, acabáramos, no elige el autor del texto sino sus superiores) donde hay un evidente intento de manipular.

portada el pais 3 mayo 2014

Que el titular destaque solo una de las partes del conflicto, para más inri la del lado de las víctimas, seguido de “causa docena de muertos” tiene la clara intención de vincular a los “prorrusos” con el trágico hecho. En ninguno de los tres elementos de titulación (titular y dos subtítulos) se habla de la autoría, cosa deseable, y para colmo el segundo subtítulo señala que “Rusia descarta la vía pacífica”. Leyendo solo los titulares es evidente que El País tiene interés en pintar a Rusia y sus partidarios en Ucrania como los malos de la película, algo completamente rechazable sobre todo si acaba de producirse el asesinato de 38 personas (sí, he dicho asesinato, mi blog está para hacer esas punkarradas que no puedo hacer en los medios).

La importancia de ser objetivo hasta en las críticas

A mi la noticia no me gusta. En el texto se intuye el “corta y pega”. Se ve la crónica del día, profunda y bien cocinada, a la que en el último momento se le ha añadido la última hora de Odesa en el primer párrafo. No voy a extenderme sobre las dificultades del periodismo de conflicto pero sí quiero señalar que las hay y que esa es una razón importante para que las cosas no siempre queden óptimas. Pero, con todo, la noticia es potable. No tiene ningún gran error. Y creo que hay que señalar esto para tener el mínimo de seriedad exigible al criticar la repugnante portada que nos sirvió El País aderezada desde los fogones de la redacción madrileña, muy lejos de los muertos que utilizaban políticamente sin atisbo de vergüenza.

Porque creo que la sociedad tiene derecho –y casi obligación– a patalear ante las manipulaciones y engaños a los que diariamente le somete la prensa, creo que no hay nada más contraproducente que caer en la crítica simplona y alarmista ante cualquier texto sospechoso o que no coincida al 100% con nuestra ideología o prejuicios. No hay nada más poderoso que los argumentos y nada más beneficioso para el manipulador que poder englobar todas las críticas dentro de la frivolidad o la animadversión de la mayoría. Por eso, porque la información en este país pasa por uno de sus momentos más jodidos, libro una batalla en favor de dejar de lado los aspavientos y exageraciones con asuntos menores como el texto de marras y de ser tan quirúrgicos como combativos al denunciar las manipulaciones tan claras como la de esa portada.

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2 comentarios

  1. Lo de saltar y criticar un titular por ocultar información pero no haberse leído ni el primer párrafo de la noticia es muy habitual. Estoy convencido de que hay gente que lee determinados medios buscando lo que sea para poder escandalizarse y llevarse las manos a la cabeza.

  2. Que las críticas necesiten fundamento no implica no poder llamar aberración informativa a lo que lo es, propaganda de la otan pura y dura. El Pais como conjunto no deja de serlo.

    Pero hemos llegado a este punto, donde llamar a las cosas por su nombre es una “punkarrada”. Ranciofact: Entre broma y broma la verdad se asoma.

    Como lector quieres que te dejen pensar, lo que pasa es que no hay nada que pensar sobre un suceso si no te dan el contexto. Porque si esa o cualquier otra noticia del Pais estuviera honestamente contextualizada, cualquier lector llegaría a la conclusión de que lo que hay es persecución y asesinato. Pero como siempre, no hay contexto ni se necesita, sólo “hay choques”. No se necesita contextualizar la mentira, mejor no hacerlo porque no se sostendría.

    Quieres transmitirnos que la noticia es periodísticamente correcta según el estándar, pero asumiendo a su vez que el periodismo estándar es un insulto, y en caso de conflicto, un insulto macabro. Es decir, que lo dices pero no lo dices y mareas perdices.

    Personalmente estoy lleno de prejuicios, porque sin leer El Pais ya imagino que si lo abro voy a encontrar mierda y más mierda. Soy un prejuicioso del copón. Se me escapa la vida por una viñeta del roto.

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