Debate sobre sistemas electorales: Cinco modelos comparados

Tal y como explicaba hace unos días Pablo Simón en su post Mayoritarios sin proporción desde hace algún tiempo se ha abierto el debate en el seno de la sociedad española sobre una posible reforma del sistema electoral. En primer lugar, considero muy positivo que se hable de estos temas normalmente vedados a expertos y/o representantes políticos que aprovechan el desconocimiento de la gente para hacer demagogia. En segundo lugar cabe destacar que si bien el sistema electoral es clave en una democracia, ninguna fórmula es la panacea ni solventa los problemas políticos de un plumazo.

Abundando en esta segunda idea, opino que no hay sistemas electorales malos o buenos per se, pero sí los hay más o menos adecuados para el país en el que se implantan. Cuando se trata de elegir un sistema electoral hay que tener en cuenta que absolutamente todos tienen sus problemas y sus ventajas, y normalmente los que solucionan un aspecto empeoran otro. En este punto  entra lo subjetivo: depende de las prioridades que se tengan, ya sea la estabilidad, la representación correcta, el check and balance, la cercanía con el elector, favorecer al territorio despoblado, etc, habrá unos más adecuados que otros.

En este post analizaré cinco modelos implantados en países de nuestro entorno y compararé las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos.

Reino Unido. Sistema uninominal mayoritario o “el primero pasa la posta”

El modelo de estado del Reino Unido es una monarquía parlamentaria plurinacional. Como tal, es un sistema parlamentario y bicameral, Cámara de los Comunes (cámara baja, nuestro Congreso) y Cámara de los Lores (cámara alta, nuestro Senado). Por sus características propias, la cámara alta es hereditaria, no electa, y cada vez más vacía de atribuciones, por lo que la dejaremos de lado. La Cámara de los Comunes es el verdadero Parlamento de hecho, compuesto por 646 miembros elegidos cada 5 años. El sistema electoral por el que son elegidos es el uninominal mayoritario simple, conocido también como “el primero pasa la posta” (Winner take all).

El sistema uninominal mayoritario, en Reino Unido, funciona de la siguiente forma: Se divide el país en tantas circunscripciones como parlamentarios hay (646). Cada distrito o circunscripción tiene sobre los 80.000 electores. De cada uno de estos distritos saldrá unicamente un parlamentario (MP, Member of Parliament), el que más votos haya conseguido. Esto quiere decir que no se computan los votos totales en el conjunto del país, sino simplemente en el distrito.

Inconvenientes: Es un sistema muy poco proporcional. Como los votos en el total del país no se computan, los restos (votos que no sirven para sacar un escaño) son muy grandes. Los partidos solo necesitan ganar por mayoría simple en sus distritos. Así, si en una circunscripción se presentan 3 partidos, solo sacará el escaño quien obtenga mayoría (más del 33%) y todos los demás votos no valdrán para nada. Con este sistema puede darse la paradoja de que el partido A gane en votos pero tenga menos escaños que el partido B. Tan solo es necesario que el partido B haya ganado en muchos distritos por una diferencia muy pequeña, mientras que el partido B haya ganado en menos número distritos, pero con una diferencia mucho mayor.

De hecho, esta situación aparentemente paradójica ha ocurrido. En 1951 los tories (conservadores), liderados por Churchill, ganaron en número total de escaños a los laboristas de Attlee, aun quedando 1.300 votos por detrás.

Otro caso anecdótico ocurrió en 1992, cuando los Liberal-Demócratas obtuvieron el 18% de los votos en el conjunto del páis (proporcionalmente equivalentes a 119 escaños) y solo consiguieron 20 escaños. Eso sucedió porque solo en 20 circunscripciones sacaron mayoría de votos.

Como hemos visto en estos dos ejemplos, este sistema electoral beneficia claramente a los partidos grandes y favorece el bipartidismo. Además, este sistema hace que se dé una campaña muy táctica, en la que los partidos tienden a olvidarse de las circunscripciones que dan por perdidas.

Ventajas: Aúna con relativa habilidad la representación territorial y la poblacional en una sola cámara. Los electores tienen un contacto directo con los elegidos, son sus representantes directos y pueden dirigirse a ellos para hacerles saber su opinión en diversos temas. Además, normalmente los conocen, por lo que pueden tener un control más directo sobre ellos. Otra de sus ventajas es que es un sistema muy estable: tiende a forjar mayorías absolutas para conformar ejecutivos fuertes.

Alemania. Sistema proporcional personalista.

El modelo de estado alemán es una república parlamentaria. Tiene un sistema parlamentario bicameral, con una cámara alta (Bundesrat) para la representación territorial y una cámara baja (Bundestag) para la representación ideológica. Asimismo, tiene un jefe de Estado y uno de gobierno (primer ministro) separados.

El Bundesrat es el órgano de representación de los Länder. Tiene 69 asientos que se reparten para cada Land en función de población. Cada uno de los Land vota en bloque, siempre. Tiene atribuciones definidas e importantes, sobe todo fiscales.

El Bundestag es la cámara baja, el órgano de representación popular. No tiene un número fijo de diputados, aunque siempre son al menos 598. Se le suman unos cuantos más (en torno a la veintena) para hacerlo proporcional. El sistema electoral para elegir a los miembros del Bundestag es a doble voto, es decir, cada alemán tiene dos votos que se computan por distintos sistemas. El primero de ellos se cuenta por el sistema uninominal mayoritario simple (el de Reino Unido). Alemania se divide en 299 circunscripciones de cada una de las que sale un solo diputado, el más votado. El segundo voto es para decidir los otros 299 (o más) diputados. Se vota a listas electorales cerradas en cada Land. Este segundo voto no está destinado a un candidato en concreto sino al partido, y se reparte por el sistema proporcional Hare-Niemeyer. Esto quiere decir que en función del segundo voto se repartirán cuantos parlamentarios en el total de la cámara debe tener cada partido, contando en esta suma los ya elegidos por el primero voto.

Veamos un ejemplo concreto:

El partido A obtiene 100 diputados por el primer voto (correspondiente a distritos), y según el segundo le corresponde un 50% de la representación.
El partido B obtiene 150 diputados por el primer voto y le corresponde una representación del 25%.
El partido B obtiene 50 diputados de distritos y le corresponde otro 25% de representación.
Pues bien, al los 100 diputados del partido A se le suman otros 200, para que en total alcance el 50%, es decir 300.
El partido B ha sacado de distritos 150 diputados, y el segundo voto dice que le corresponde el 25% de la cámara. Como 150 diputados ya es el 25% de la cámara, no se le suman ninguno, se quedaría con esos.
El partido C ha sacado solo 50 diputados de distritos, y el segundo vota le da un 25% de representación en la cámara. A este se le suman otros 100.

En total 600 diputados, algunos representando distritos y otros para equilibrar la proporción. Así se respetan integramente los escaños sacados por distritos y se garantiza la proporcionalidad.

Inconvenientes: Como se ha podido observar en la descripción anterior, el sistema es muy complicado. El segundo voto es el verdaderamente importante para calibrar el peso de cada formación política, y los electores de a pie suelen hacerse un lio. Esto crea una cierta desafección por el sistema.

Ventajas: Es un sistema puramente proporcional en el que además se elige a un candidato por cada pequeño distrito. Aúna el control a su representante del sistema británico con la proporcionalidad perfecta. Es muy representativo de partidos pequeños, evitando el bipartidismo, aunque por la barrera electoral del 5% o 3 escaños directos evita una cámara muy fragmentada. No deja casi restos, solo los votos a listas que no alcancen el 5%, por lo que la mayoría de votos son útiles.

Francia. Uninominal mayoritario a dos vueltas.

El modelo de estado francés es el de una república semipresidencialista. En los sistemas semipresidencialistas el Jefe de Estado es el Presidente de la República, que se elige mediante voto directo y que además es el jefe de gobierno. Mientras, el gobierno sale de la Asamblea, y hay un primer ministro del partido más votado. Esto significa que en ocasiones se produzca lo que se conoce como “cohabitaciones”, es decir, que el jefe de gobierno y primer ministro sean de distintos partidos. En este tipo de modelos de estado, Rusia sería otro ejemplo de semipresidencialismo, el Presidente asume unos poderes muy amplios, aglutinando en su figura capacidad ejecutiva y legislativa.

Francia tiene un sistema parlamentario bicameral, con una cámara alta (Senado) para la representación territorial a la que se le ha llegado a llamar “Cámara de los Agricultores” por su alta representación de las zonas rurales, y una cámara baja (Asamblea). La Asamblea Nacional de Francia se elige por 5 años mediante un sistema uninominal mayoritario a dos vueltas. Esto significa que se reparte el territorio francés en tantas circunscripciones como asientos hay en la Asamblea, 577, de los que saldrá un solo diputado de cada una. Para elegir a cada diputado hay dos vueltas. Si en la primera hay mayoría absoluta de un candidato en la circunscripción, es automáticamente elegido y se cancela la segunda vuelta. Si no lo hay, como suele ocurrir, concurren a la segunda vuelta los dos partidos que hayan superado el 12% de los votos. En la segunda vuelta el candidato con mayoría simple sale elegido.

Inconvenientes: La proporcionalidad brilla por su ausencia. Arrincona a los partidos pequeños y a las minorías ideológicas y fomenta el bipartidismo. Crea cierta desafección puesto que en la segunda ronda muchos electores se ven obligados a votar a la contra, por la opción menos mala.

Ventajas: Es un sistema muy estable. Representa bien a los territorios, sobrerrepresentando las zonas rurales. La elección del candidato del distrito es muy personalista, hay un gran control del candidato por parte de los electores. Tiende a conformar alianzas electorales entre los partidos pequeños y fomenta el voto táctico.

Italia. Falsa proporcionalidad con premio a la mayoría y barreras.

Italia es una república parlamentaria. Como es norma en este modelo, cuenta con un Jefe de Estado sin atribuciones gubernamentales, y con un ejecutivo surgido del Parlamento. El Parlamento italiano es bicameral, la cámara alta (Senado) y la cámara baja (Cámara de Diputados). El Senado tiene pocas atribuciones. El sistema electoral italiano fue modificado por última vez en 2006.

Los 630 escaños de la Cámara de Diputados se eligen, en primera instancia, mediante un sistema proporcional, a X porcentaje de votos, X de escaños. A partir de ahí, se corrige esta proporcionalidad con dos medidas: la primera un barrera de entrada del 4% del voto. Todos los partidos que no la consigan son excluídos de la cámara. La segunda es un premio a la mayoría, garantizando que el partido mayoritario obtenga el 55% de los escaños. En hechos, estas dos correcciones se cargan de un plumazo la proporcionalidad.

Ventajas: Garantiza la gobernabilidad. Consigue un gobierno muy fuerte, con mayoría absoluta siempre. Garantiza la entrada de partidos minoritarios, aunque en la práctica sirva para poco.

Inconvenientes: El Parlamento queda como una cámara vacía de contenido político, relegada a ser un órgano instrumental del ejecutivo, que la controla.

España. Sistema mixto.

España se consagra como una monarquía parlamentaria. El ejecutivo emana directamente del Parlamento, que es bicameral, compuesto por una cámara alta (Senado) y una baja (Congreso de los Diputados). El Senado español nació como órgano de representación territorial, si bien ha ido perdiendo competencias y ahora está semivacía.

Los 350 diputados del Congreso son elegido mediante un sistema mixto entre el mayoritario y proporcional. El país se divide en 52 circunscripciones, con muy diferente peso poblacional. A cada circunscripción se le asigna un número desigual de diputados. Oscilan entre el único diputado de Ceuta y Melilla, o los dos de Soria, a los 36 de Madrid o 31 de Barcelona. De esas circunscripciones saldrán los diputados por un sistema proporcional mediante ley D’Hondt.

Ventajas: Es muy equilibrado entre la representación territorial y la ideológica. Mediante la proporcionalidad por distritos, consigue una razonable representación de los partidos minoritarios, a la vez que la disparidad de distritos consigue una sobrerrepresentación de las zonas despobladas. Sin embargo, mediante este sistema de dos velocidades (proporcionalidad y circunscripciones desiguales) hace que las circunscripciones pequeñas en las que se eligen pocos diputados tiendan a sacarlos de los dos partidos mayoritarios, por lo que lo hace un sistema estable y que garantiza la gobernabilidad.

Inconvenientes: Tiende al bipartidismo e infrarrepresenta a los partidos minoritarios. No consigue ni una buena proporcionalidad, ni un buen control de los parlamentarios por sus electores. Infrarrepresenta a las circunscripciones muy pobladas.

Conclusiones: Podría ser peor.

Como se ha podido observar, el sistema español tiene problemas de índole diversa. No es el sistema más respetuoso con las minorías, como lo es el alemán, ni el que mejor representa a los territorios, como el inglés. El sistema electoral español en conjunto es muy mejorable. Sin embargo, lo cierto es que es bastante equilibrado entre la representación proporcional, territorial, respeto a la minorías y gobernabilidad, consiguiendo así no ser el mejor en ningún aspecto, pero tampoco el peor en nada.

Para ver la aplicación de algunos de los sistemas antes descritos en España recomiendo leer ¿Cómo quedarían las elecciones con diferentes sistemas electorales?

Para mejorar nuestro sistema electoral cabría ir hacia un modelo alemán, que en mi opinión es el mejor de los posibles. Ahora bien, sería engañarnos si pensamos que una reforma de este tipo cambiará sustancialmente aspectos políticos del día a día. Las reformas más prioritarias de la política española tienen que ver con el diseño territorial, la democracia interna de los partidos o la pedagogia democrática entre los electores, cosas que, desde luego, no se consiguen cambiando el sistema electoral.

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17 comentarios

  1. […] Debate sobre sistemas electorales: Cinco modelos comparados […]

  2. Muy interesante. El peor sistema parece el italiano. Podríamos decir que hubiese diseñado para crear una especie de “dictablanda” en el que el candidato más votado se llevase todo el poder y la oposición no tuviese nada que decir. Por cierto, ¿el griego no es similar? Lo digo por la parte del premio al más votado.

    El alemán siempre me ha parecido el más correcto. Una vez entiendes como funciona creo que es sencillo de explicar. El primer voto para elegir una persona y el segundo para elegir el partido. Supongo que sería difícil de saber, pero seguramente la mayoría de los alemanes votarán en primer voto al candidato del partido al que voten en su segundo voto.

    Una ventaja que yo le veo al sistema español es que la circunscripción es muy intuitiva, la provincia. Hacer otro tipo de circunscripción para que sea uninominal lo veo bastante complejo políticamente.

    1. Sí, el actual sistema italiano lo aprobó Berlusconi, después de varios cambios. Hubo bastante oposición y por lo que recuerdo llegó incluso a haber un referendum para rechazar el cambio, que no alcanzó el quorum mínimo de participación.

      El griego es un sistema mayoritario por circunscripciones pequeñas, en la que una de las circunscripciones es también todo el país. Como en el italiano, al ganador se le premia, en este caso con 50 escaños automaticamente. En general todos los premios al ganador me resultan muy poco limpios, además de que son innecesarios porque para garantizar la gobernabilidad hay mecanismos más justos.

  3. Añado, viendo esto https://sintesisnianalisis.com/2011/11/21/como-quedarian-las-elecciones-con-diferentes-sistemas-electorales/ creo que la solución más sencilla y rápida sería usar la comunidad autónoma con circunscripciones.

  4. Lady Godiva · · Responder

    Creo que confunde “sistema electoral” con fórmula electoral. En cualquier caso, el sistema español no es un Sistema Mixto. Es un Sistema Proporcional con fórmula de divisor (D´Hont). Se entiende que es una fórmula de proporcionalidad corregida. Los sistemas mixtos son segmentados y el español no lo es. Quizá se refiera Ud. a que para la elección de una de las cámaras, Congreso, se utiliza una fórmula proporcional, y para la otra cámara, Senado, se utiliza una fórmula mayoritaria limitada (De los cuatro senadores por circunscripción ordinaria -provincia-, el votante puede elegir hasta un máximo de tres).

    1. No, diría que no me equivoco cuando me refiero al sistema electoral. Fórmula electoral, al menos en terminología española, se refiere a la manera en la que los electores emiten sus votos y son contados, no al modo por el que se determina la forma de repartir los escaños de las diferentes cámaras, que sería el sistema electoral. Lo cierto es que ambas están muy relacionadas.
      Tampoco estoy del todo de acuerdo en lo segundo; el Congreso español no se reparte proporcionalmente sino por circunscripciones plurinominales. Estas circunscripciones sí son proporcionales, con sistema d’hondt.Como dices, no es un sistema segmentado, pero se puede entender como un sistema mixto en el sentido de que el peso poblacional cambia en cada una de las circunscripciones, por lo que hay diferencias en el total de votos por los que cada representante fue elegido. Aun así, tienes razón en que no es un sistema mixto al uso, es solo una cuestión nominativa. Pero muchas gracias por el apunte.

  5. Para mí el mejor sistema es el francés. O el que se va a implantar proximamente en Italia, 100 escaños en una circunscripción nacional, y el resto es circunscripciones uninominales en una o dos vueltas (a la francesa o a la inglesa). Un saludo.

  6. Juan Sánchez · · Responder

    Hay una cuestión que no acabo de entender: se dice, por un lado, que el sistema mayoritario genera desafección por la infrarrepresentación de los partidos pequeños, pero se dice, por otro, que favorece el contacto directo entre electores y elegidos, ¿en qué quedamos? ¿Favorece el contacto directo a costa de la desafección? O una cosa o la otra. Lo de la desafección es un cuento chino y carece de relación con el sistema electoral. Tan grande puede ser la desafección en un sistema proporcional como en uno mayoritario. ¿Cómo se mide tal desafacción? ¿Por el grado de participación electoral, lo cual es una medida objetiva? ¿Por el desánimo de los electores al comprobar que los diputados se limitan a ser delegados de los partidos políticos a sueldo del estado y a las órdenes de sus jefes? No hay más ni mejor representatividad de los diputados por mucho que haya una relación proporcional entre los votos emitidos y los escaños de cada partido. Que yo vote a un partido y que el diputado de ese partido se siente en el congreso no quiere decir que me represente. Se confunde la representatividad, que pasa necesariamente por la responsabilidad de los diputados ante los electores durante el ejercicio de su cargo, con una simple fórmula de correlación matemática entre votos emitidos y escaños adjudicados. En un régimen de representación proporcional los electores no participan para elegir diputados que les representen sino únicamente para repartir cuotas de poder entre los partidos.
    El sistema de listas es una calamidad. Y los sistemas proporcionales son sistemas de listas.

  7. Juan Sánchez · · Responder

    Añadiría que, indudablemente, los sistemas electorales sí tienen un efecto inmediato sobre las decisiones de sus señorías. En Madrid cerca de 1.000.000 de personas se manifestaron contra el apoyo prestado por el gobierno de Aznar a la declaración de guerra de Estados Unidos a Irak; por su parte, el presidente Aznar se reunió con SUS diputados en la sede de la calle Génova para asegurarse de que al llevar el asunto al congreso no habría discrepancias. Eran SUS diputados porque en España no hay un régimen de separación de poderes que permita discernir entre el Ejecutivo y el Legislativo: el segundo es una prolongación y apéndice del primero. Pero esa cuestión es ajena a este artículo. Lo más importante es que se trataba de diputados de lista, sujetos a la disciplina de voto (contrariando el artículo 67.2 de la Constitución Española), y por lo tanto sabedores de a quien debían obediencia. No a unos ciudadanos a los que no representaban; no a un distrito electoral al que deban explicación alguna, sino únicamente al jefe o al aparato del partido que tiene la facultad de expulsarlos de la lista en la siguiente convocatoria. Por eso el que el escaño sea de titularidad del diputado es, en un sistema de listas, una ficción para leguleyos. En esta tesitura, cuando se habla de representación proporcional, ¿a quién están representando esos diputados? ¿A los votantes? No. Los votantes refrendan una lista pero no envían a representante alguno a la cámara.

  8. Juan Sánchez · · Responder

    Por último, ¿que se quiere decir cuando se propugna la “pedagogía democrática entre los electores”? ¿Con qué contenidos? ¿Decididos por quien? ¿Impartida por quien? ¿Por los propios partidos políticos que se burlan de la democracia? ¿Por los periodistas, por la prensa, por quienes? ¿Cuándo y dónde ha funcionado eso? Las instituciones pueden democratizarse, y con unas instituciones democráticas los pueblos pueden adquirir hábitos democráticos. Esa es la única pedagogía democrática posible, lo demás son soluciones abstractas para un mundo inexistente. El pueblo español, en 1975, a la muerte del dictador, era inevitablemente analfabeto en lo que a democracia se refiere, por efecto de un régimen dictatorial. Y si hoy lo sigue siendo -debe de serlo, de lo contrario no necesitaría pedagogía democrática- será por la acción de los partidos políticos a los que hemos entregado el Estado sin contemplaciones.

  9. […] ya expliqué en esta comparación de 5 sistemas electorales europeos, España no tiene un sistema electoral necesariamente malo. Ni es exageradamente virtuoso ni peor […]

  10. Les ruego que conozcan un nuevo Sistema Electoral en http://www.tradelismo.com = (El Caso Argentino). Gracias

  11. Rober2D2 · · Responder

    Un sistema interesante que combina una razonable proporcionalidad con voto personal (Frente voto a un partido) es el sistema irlandés, también llamado voto personal transferible. Aunque el recuento es complicado (pero bueno, para eso hay ordenadores), me parece un exclente sistema

  12. […] que se eligen pertenecen a dos partidos, PP y PSOE. Este sistema garantiza un sistema estable, aunque los partidos minoritarios quedan excluidos. Además, el sistema de representación permite la formación de mayorías absolutas cuando un […]

  13. Una cosa que no queda clara…usted apunta que el Senado en Italia tiene pocas atribuciones. Pero precisamente porque tenía igual poder legislativo que la Cámara de diputados se ha reformado y reducido a una cámara regional. Eso es lo único que me ha parecido extraño en el post, muy interesante por cierto. Un saludo.

  14. EFRAIN MARIN SANCHEZ · · Responder

    Gran trabajo del autor, claro, directo y preciso. Felicitaciones

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