La independencia, tema central y casi único de las elecciones catalanas

El tema central de la campaña que está a punto de morir ha sido la independencia de Catalunya. Las elecciones fueron convocadas con gran oportunidad política por CiU bajo pretexto de escuchar a una mayoría que había salido a la calle en la Diada a pedir un estado propio. A partir de ahí, Artur Mas ha presentado estos comicios como una apuesta por autodeterminación de los catalanes, una pretendida primera vuelta de un referéndum que CiU asegura que está dispuesto a convocar y para el que pide una amplia mayoría.

Por mucho que le pese al PSC, el asunto independentista ha eclipsado todos los demás debates, en una magistral jugada de CiU. El PSC repite una y otra vez que se trata de una cortina de humo de CiU, pero esta explicación no abarca por completo el asunto de la independencia. Lo cierto es que existía una demanda independentista antes de que CiU la pusiera en el centro del debate público, y seguirá habiendo esa demanda aunque CiU la olvide en un cajón tras las elecciones.

Mucho se ha hablado de cómo podría afectar esta cuestión a las elecciones. Para acercarnos un poco a este asunto, hemos preguntado a tres expertos en la materia acerca de su opinión. Ellos son Rafael Jorba, periodista en La Varguardia y una de las firmas más acreditadas de Catalunya, Pablo Simón, Doctor en Ciencias Políticas por la Universitat Pompeu Fabra y colaborador de Politikon, y Rafael Martinez, Catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universitat de Barcelona.

¿Va en serio Artur Mas?

Por su parte, Rafael Martínez no cree que Artur Mas vaya a llegar hasta el final con la apuesta independentista. Martínez considera que Catalunya no sería viable económicamente como estado independiente, y ve difícil una integración en la UE en el corto plazo. “En el medio plazo dependería de cuáles sean los términos de la secesión” -explica el Catedrático de la UB- “En una independencia conseguida mediante ruptura la factibilidad es nula”. Tampoco Rafael Jorba cree que la ruptura con España sea una opción: “El único final posible sería el inicio: un acuerdo entre los gobiernos de Catalunya y España para plantear los términos de una consulta, con una pregunta clara, participación, porcentaje de síes, etcétera, para, en su caso, iniciar un proceso pactado de secesión…  No habrá Estado propio, para utilizar la terminología del president Mas, ni contra España ni sin Europa”, asegura Jorba.

Pablo Simón, por su parte, contesta sobre las intenciones de Mas con la premisa de que es puramente especulativo: “No tengo idea de qué es lo que pasa por la cabeza de Artur Mas pero a mi juicio es indudable que supone una ruptura en el discurso de CiU, históricamente proclive al pactismo en temas territoriales”, explica el Doctor en Ciencias Políticas. “¿Qué es el Estado Propio? Se hablan de estructuras, de derecho a decidir… La nomenclatura es un poco confusa. Sin embargo, creo que Artur Mas no tiene opción (quiera o no quiera realmente) y deberá convocar algún tipo de referéndum o consulta la próxima legislatura. Por diferentes razones. Primero, el votante medio catalán está mucho más movido hacia el independentismo. Segundo, incluso en términos más amplios, más del 80% de los catalanes están de acuerdo con que se plantee algún tipo de pregunta respecto a la independencia. Tercero, que las bases de CiU hoy son mucho más independentistas que antes del tripartito, luego lo tendría más complicado para no ofrecer algo en este sentido. Cuarto, el contexto internacional en general también es un espejo, en especial el caso de Escocia, para independentistas en contextos democráticos. Y por último, que Mas ha invertido todo su capital político en esta jugada”.

Sin embargo, Simón considera que podría haber una opción para que no se planteara el referéndum, que sería el ofrecimiento de un Pacto Fiscal en condiciones similares al de Euskadi. “Esto haría que mucha gente ‘independentista económica’, al tener la llave de la caja, dejase de considerar abandonar España”, explica Pablo Simón, aunque remarca: “En todo caso, esto parece muy improbable, casi tanto como algún tipo de reforma federalizante de la constitución, por lo que me reafirmo en lo anterior. Mas seguirá hacia adelante”.

Integración del Estado Catalán en la UE

Los tres expertos consultados coinciden en la dificultad de un hipotético estado catalán para entrar en la UE. Jorba explica que la dinámica europea refuerza las interdependencias, las cesiones de soberanía y la integración política. “Los elementos clásicos de las independencias” -explica- “como las fronteras, moneda o ejército, responden a paradigmas del siglo XIX y hoy, en pleno siglo XXI, se imponen las interdependencias: soberanías compartidas, pero sobre todo ‘ciudadanías compartidas’, donde los sentimientos de pertenencia no se contraponen sino que se suman”, señala el periodista. De opinión parecida es Pablo Simón, quien asegura que “Cataluña, pese a que hará esfuerzos en el campo internacional por ganarse apoyos, no tiene demasiados aliados”. “Bélgica o Francia, por ejemplo, no estarían demasiado contentas de generalizar el precedente catalán. No es como Quebec y Francia, donde esta última tiene intereses claros. En el medio plazo podría ser, pero debería pasar un proceso de adhesión (entiendo que reducido en plazos, como parte de España ya estaba en la UE) y requeriría la unanimidad de sus miembros”, asegura Simón.

Nacionalismo de cartera y la gestión del Estatut

Sobre las razones para el auge de la independencia, las tres fuentes coinciden en remarcar la situación de crisis. “La crisis económica”- explica Jorba- “ha castigado también a las clases medias, y notables sectores de las mismas han desertado de los valores de progreso (crisis de la socialdemocracia) y han abrazado los neopopulismos de distinto signo y bandera; el salto exponencial del independentismo catalán no se explica sin esa variable: aquella apuesta ideológica (el soberanismo de cartera) ha encontrado en la crisis el caldo de cultivo para emerger y en la negación del otro (el resto de España) el chivo expiatorio de los males de Catalunya”. Sobre este ‘nacionalismo de cartera’, Jorba es contundente: “Se optó por el nacionalismo de cartera cuando amplios sectores soberanistas se dieron cuenta de que el soberanismo identitario (lengua, cultura, símbolos…) era insuficiente para sumar una mayoría social y política”. Coincide en esta apreciación Rafael Martínez, quien asegura: “La principal razón del auge independentista es la conversión del argumento identitario (Catalunya es una nació) en argumento económico (expoli fiscal)”.

Pablo Simón aun señala un factor más, la gestión del Estatut: “Aquella gestión fue desastrosa. Eso abonó el campo a un choque de legitimidades, y más tras la sensación de engaño de tener un TC en funciones y politizado, incluyendo diferentes sentencias de tribunales sobre el tema lingüístico, algo crucial para el catalanismo político. Por lo tanto, la sensación de que no es posible un acomodo real de Cataluña dentro de España, que no existe vocación de comprensión y que incluso se podría retroceder en autogobierno ha llevado a un auge del independentismo y un abandono de las estrategias más moderadas”, afirma Simón.

Independencia, la cruz del PSC en la campaña

¿Cómo afecta la irrupción de este debate en la campaña? ¿Hay partidos claramente beneficiados o perjudicados? El catedrático de Ciencias Políticas, Rafael Martínez, lo tiene claro: “La independencia marca de manera contundente estas elecciones y deja fuera del debate, por desgracia, al ámbito más importante, que es el desmantelamiento ideológico del Estado de Bienestar”. Pablo Simón profundiza en esta idea: “Este debate hace que el foco se ponga en el futuro (prospectivo, es decir, que harán los partidos en temas de independencia) y no retrospectivo (cómo ha gestionado el gobierno). Esto, por supuesto, beneficia más a CiU, que iba a acumular desgaste por su gestión económica. Ha elegido, por lo tanto, un terreno en el que tiene una posición clave de centralidad (derecho a decidir), beneficiando a aquellos partidos que tienen una posición clara sobre el tema, ya sea sobre el no a la independencia (C´s o PP) y el si (ERC). ICV ha reaccionado tácticamente con estos últimos, pero no es un debate cómodo para ellos. El grandísimo perjudicado es el PSC, que acumula fugas por todos los lados y sufre a la vez el agotamiento de la marca PSOE y su tibieza en el tema de la cuestión nacional”.

Martínez además considera que la irrupción del asunto independentista crea “una pugna entre derechas (la española y la catalana) en la que una buena parte de la izquierda catalana le está haciendo el juego a Mas y a una buena parte de la izquierda española le parece bien que el PP sea inflexible en ese ámbito”. Además, Martínez observa que la guerra de banderas es en el fondo un artificio para desmontar el Estado de Bienestar: “En lugar de pactar entre independentistas y socialdemócratas una España federal con reglas claras, entre ellas económicas, se ha optado por entrar en una guerra de banderas en la que los dos principales contendientes (PP y CiU) tienen la misma bandera: ¿Cómo desmontamos el Estado de Bienestar y privatizamos servicios? ¿Cómo nos dotamos cada uno de un estado nación unitario que gobernar sin estridencias territoriales?”, opina el catedrático.

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