David Fernàndez, candidato de la CUP al Parlament: “Con la independencia de Mas vamos camino de convertirnos en la gran zona franca del neoliberalismo”

Me espera en la puerta del local de la cooperativa donde trabaja, la Coop 57. “Dame unos minutos para que me fume un pitillo o dos”. Llega a toda prisa de hacer una entrevista en Catalunya Ràdio. Después de pasar media vida haciendo periodismo en La Directa, ahora se ha convertido en un experto obligado en contestar entrevistas. David Fernàndez (Grácia, 1974) nunca se había presentado a unas elecciones. “Todo comenzó porque me encargaron un libro sobre las CUP. Empecé investigando y acabaron presentándome como cabeza de lista al Parlament por  Barcelona. Nunca más volveré a aceptar un encargo así”, explica entre risas. Mantiene el tono de voz al límite de lo audible y de cuando en cuando da con la mano en la mesa para remarcar lo que dice. Le gusta hablar. Trae un cenicero que no utiliza a la sala donde nos sentamos. Estructura sus respuestas en compartimentos de los a veces salen otros compartimentos. Las palabras que más repite son “calle”, “cooperativa”, “social”, “democracia”, entre cita del filósofo Aristóteles y referencia al cantaor flamenco Enrique Morente, tomando prestada ahora una frase de Joan Fuster, ahora de Priotr Kropotkin. Su discurso suena a típico comunismo libertario y, sin embargo, lejos de oler a armario, encaja perfectamente con la actualidad más inmediata, con la vida de los barrios y las escenas cotidianas. No se puede negar que a David Fernàndez vive aquí y ahora. Mira al pasado para reconocer derrotas históricas, pero observa el futuro con un apasionado optimismo. Para alguien acostumbrado a escuchar los augurios en forma de maldiciones de los mensajes políticos convencionales, su manera de encarar un momento tan crudo resulta esperanzadora. Él está convencido de que vamos a salir del agujero, pero no de cualquier forma, solo con la implicación de todos. Cambia “socialismo o barbarie” por “cooperativismo o Mad-Max” con una heterodoxia que se aparece como la chispa más incendiaria de su pensamiento político.

¿Cuales fueron las principales razones que llevaron a los militantes de la CUP a decidir presentarse a estas elecciones? ¿Qué ha cambiado?

La primera razón es la encrucijada histórica en la que se encuentra este pueblo en el ámbito de una reivindicación fundamental como es la libre determinación, entendida en varios sentidos, política, económica, social y cultural. La segunda razón, al mismo nivel, es el colapso y emergencia social que hay en este país, con tres millones de pobres en los Països Catalans, un millón y medio de parados y 80.000 desahuciados en los últimos cinco años. Estos dos ámbitos son nuestra concepción de unidad popular, es el divorcio imposible, no hay liberación social sin liberación nacional y a la inversa. Hay una tercera razón que es cómo lo decide la CUP. Tras dos años de largo debate sobre el paso a la política autonómica había discrepancias entre dos grandes tendencias, los que veían la oportunidad y los que veían los riesgos. En la asamblea de marzo en Reus hubo una propuesta para decidir si nos presentábamos pero quedó en un empate técnico. Como fase resolutiva se creó una comisión acogiendo a todas las sensibilidades que trabajó durante seis meses, aportando elementos de consenso. En medio de ese proceso se produce la Diada. Como broma solemos decir que ha sido Mas quien nos ha solucionado el debate interno. Había que tomar una decisión por el ritmo propio del país y la hemos tomado.

 ¿Crees a Mas cuando habla de formar un estado propio?

No. Podría decir “no, pero” y podría decir “sí pero”. Voy a decir “no, pero”. La posición de Mas viene obligada por la calle, por el millón largo de personas que se manifestaron el 11 de septiembre en la Diada y durante las consultas, en las que 800.000 personas dijeron sí a la independencia. Por otra parte hay una visión desde las élites, incluso desde el socialismo catalán, de que la transición está agotada y de que el café para todos fue un fraude para no reconocer un conflicto político, que permanece. Con eso asumido, Mas reconvirtió la demanda histórica del pueblo en un misterioso pacto fiscal que nadie entendía, como un mantra electoral. Mas llegó a decir “sin pacto fiscal el camino para la libertad de Catalunya está abierto”. Por tanto, en lógica aristotélica, sería el pacto fiscal el que cerraría las puertas a esa libertad. CiU hace política en los despachos y en silencio, y la gran oposición a la independencia está en la patronal catalana y en las grandes élites económicas. Salvador Seguí explicaba que si algún día alguien abría la posibilidad de la liberación nacional catalana los primeros que se opondrían sería la burguesía del país. Me preocupa lo que ha dicho Mas de que la independencia no va a cambiar nada, porque con ese modelo vamos camino de convertirnos en una gran zona franca neoliberal. El modelo de Mas es ir a hablar con los grandes poderes que niegan o conceden independencias, con la embajada alemana y estadounidense, y ofrecerles que esto va a ser una tierra de oportunidades, un “catalan way of life”. Todos sabemos como acaba eso, ese modelo no ha hecho más que producir pobreza y desigualdad allí donde se ha implantado.

“Siempre hemos estado entre la pared del estado y la espada del mercado, y hemos salido adelante”

 

¿Cuál es la idea de independencia que propone la CUP?

Queremos un referendum vinculante basado en la democracia local y, con ella, disponer de instrumentos propios para poder decidir. Proponemos una política que se asienta en tres democracias: la democracia radical directa, la democracia participativa y cierta democracia representativa. Para transformar la sociedad está la vía electoral, que no es la más importante, contamos también con la movilización popular, no entendida en clave de todo el día de manifestación sino de retejer la autonomía social, y por último está la desobediencia civil, que auguro que nos va a dar muchas alegrías en el futuro. Es el tiempo de vencer al capitalismo senil.

Para conseguir la independencia habrá que pactar con otros partidos y sensibilidades, ¿apoyaríais de entrada la creación de un nuevo país basado en un sistema neoliberal?

Eso suscita tres reflexiones. Una, que la izquierda independentista y los movimientos sociales están exigiendo un referendum para hacer un nuevo país. No es de ahora, llevamos 40 años pidiéndolo. Si ahora la burguesía catalana se apunta a ese referendum vamos a coincidir con ellos durante esa fracción de segundo. Eso no nos va a hacer olvidar que CiU fue el partido que apoyó la investidura de Aznar, que recortó el Estatut o que mantiene al fascista de García Albiol en Badalona. En segundo lugar, que el referendum llega tarde; este pueblo ya se ha ido. La transición está acabada y tras eso nosotros estamos centrados en construir. Se ha destruido el tejido social y hay que rehacerlo. Nosotros no estamos en una fase de acumulación de fuerzas, venimos de una derrota histórica de las izquierdas y nuestro proyecto es ambicioso porque pretendemos entroncar las actuales aspiraciones de unidad popular con la demanda del pueblo catalán, y eso solo es posible construyendo una democracia real, social y política. Lo realmente importante es romper con 30 años de políticas neoliberales. Hoy el gesto más transformador es preguntarle a la vecina del tercero si cena, si pasa necesidad. Es en esa política donde podemos estar. Por otra parte, en la creación de un nuevo país hay un componente estatista del que no soy nada partidario. Este pueblo, construido desde la diversidad y la inmigración, ha resistido a lo largo de la historia las imposiciones del mercado, sin estado y contra el estado. Hemos mantenido la lengua catalana viva sin estado y contra el estado, hemos creado alternativas económicas sin estado y contra el estado. Nuestra historia es debatirnos entre la pared del estado y la espada del mercado. Estaremos a favor del nuevo estado, lo hemos demandado, pero como paso transitorio. Nuestro principal frente no es el institucional, ahí no está el país. El país está en la calle.

¿Sería indispensable la incorporación del nuevo país a la Unión Europea?

No de entrada. Nosotros, es evidente, abogamos por otra Unión Europea. Esta es un Europa de gansters con corbata, profundamente antidemocrática y no hay más que ver el papel que juega en el escenario internacional. Es dramático. Es hipocresía lacerante que no hace más que reforzar ese mundo absurdo donde 300 personas tienen la misma riqueza que la mitad de la humanidad. La Unión Europea hoy es una máquina de guerra neoliberal y parte del cerebro de la bestia es este anarcocapitalismo en el que nos han metido y del que aún no sabemos cómo vamos a salir. Por eso, nosotros queremos ser parte de Europa, pero no con una mirada cerrada sino de 360º, nosotros abrimos puertas y ventanas al Magreb, a nuestra Palestina querida, a Túnez con sus revueltas que fueron la antesala de la explosión de indignación de aquí, a la esperanza de democratización política y cultural de los países árabes, y en general a una Mediterránea que es un espacio de cohesión y convivencia cultural que, estando en el siglo XXI, seguimos como en el siglo XV por el horror de la guerra. El estrecho de Gibraltar es una fosa común, tenemos 20.000 cadáveres ahí, en la frontera de Europa. Queremos romper con eso, estamos por otra Unión Europea que traiga la democracia no solo a los pueblos de Europa sino a todo el mundo.

El problema de la deuda es un conflicto propio de Europa, ¿qué posición tenéis en ese aspecto?

Nosotros estamos a favor de no pagar la deuda privada. Aun sabiendo que eso puede generar tensiones con la Unión Europea. También abogamos por permanecer en el euro, pero no a cualquier precio, creemos que hay vida después de las instituciones comunitarias. No vamos a aceptar el chantaje. Lo que ahora nos proponen es “o os esquilmamos y seguimos transfiriendo rentas de abajo a arriba para pagar la deuda o os vais del euro y se os acaba la estabilidad política”. Yo me pregunto: ¿cuál es la idea de estabilidad política de alguien que piensa que en un país con tres millones de pobres la hay? Aristóteles, que era un conservador, decía que la democracia es el sistema en el que gobiernan los pobres. Pues en Europa ahora mismo la democracia debe tender a cero.

Y en cuanto a la territorialidad: ¿aceptaríais la creación de un país que no abarque el concepto de Països Catalans?

Bueno, esto es un debate sobre ritmos. Seguramente sí lo aceptaríamos, pero con muchos matices, porque estamos en medio entre la realpolitik y las aspiraciones. Los que han querido desculturalizarnos, separarnos y confrontarnos han ganado la partida en el pasado. Por eso, en el corto plazo, en cada territorio tenemos diferentes posibilidades de alcanzar un nuevo estatus institucional o un Estado. Eso en la CUP nos genera muchas contradicciones internas en las asambleas, pero también la realidad democrática es parte del ADN de la CUP y volvemos a creer más en la calle, lo que nos lleva a reforzar los vínculos sociales entre territorios. Por ejemplo, si hablamos de cooperativismo, nuestra cooperativa también está en el Pais Valencià, y es así como se rehacen las complicidades. Yo no soy nacionalista; yo soy independentista. Pero puedo ser nacionalista según quien tenga delante. Delante de alguien de Vallecas, estoy con un compañero. Delante de alguien que me niega que Joan Fuster y yo hablamos la misma lengua, no tanto. Citando precisamente a Fuster, tenemos unas enormes ganas de dejar de ser nacionalistas y empezar a hablar de como vemos el mundo y de qué aportamos a la cultura universal desde nuestra particularidad compartida. La realidad sociolinguística valenciana es diversa, podría parecerse a la navarra. En el Pais Valencià hay grandes diferencias entre el interior y la costa, y hay grandes comarcas castellanoparlantes. Esas diferencias internas a mi me preocupan muy poco, al contrario, les tengo un gran respeto. Desde luego en la CUP no entendemos las identidades como fuente de confrontación. Son sentimientos, y eso es libre. Yo no voy a decirle a alguien que por vivir en L’Hospitalet no puede sentirse andaluz o español. Nosotros estamos hablando de construir espacios culturales diversos, no ya de la dicotomía entre el español y el catalán, que es un simplismo, hay que integrar también a las comunidad amazig o a la latinoamericana, porque en nuestras calles hoy se habla árabe, pastún y urdu. El que tenemos delante es un reto intercultural mucho más interesante.

“Queremos ser un caballo de Troya en el Parlament”

¿Cuál es el papel que os gustaría tener dentro del Parlament?

Queremos se un caballo de Troya. Nosotros decimos que no representamos a nadie y que a nosotros nos representan los movimientos sociales. Es una inversión de términos. Queremos romper un silencio que ya dura demasiados años y hablar de lo que no se habla. En el Parlament se pueden poner sus contradicciones en la cara de los gestores que nos están diciendo que el mundo va a ser más desigual e injusto y decirles que nosotros no creemos en ese futuro. Tenemos delante unos políticos que son la correa de transmisión de lo que quieren los mercados financieros; nosotros votamos cada cuatro años pero los mercados votan cada día. Esa es la ausencia de democracia. En la CUP vamos como proyecto de unión popular a poner el dedo pequeño del pie en el Parlament, porque el cuerpo lo vamos a tener en la calle, el único espacio donde de verdad se han revertido los perversos efectos de la crisis. La PAH ha hecho más parando desahucios que todo lo que se ha hecho desde las instituciones. Eso es un buen ejemplo de como irrumpen las clases populares en la resolución de los problemas, que no es bajando la cabeza sino dando batalla. Es lo que aspiramos visualizar entrando en el Parlament.

Si tuviera que presentar los mejores éxitos de las CUP en los ayuntamientos que gobierna, ¿cuáles nombraría?

Solo en el último año desde las elecciones municipales se ha conseguido grandes cosas. Por poner algunos ejemplos, se consiguió parar un ARE (Área Residencial Estratégica) en Sant Celoni, que era un proyecto por el que Convergencia pretendía hacer una zona de ladrillazo y reiniciar el ciclo especulativo. Ese ARE se sacó a consulta popular y los vecinos dijeron “no”. Desde Reus, con un solo edil, se hizo dimitir al número dos de la sanidad catalana por irregularidades en la gestión. O el de Viladomat, donde también se llevó a referendum una recalificación polémica del anterior equipo de gobierno. Nuestra forma de hacer política no es imponer nuestro criterio, decir “somos tantos y haremos esto”, se trata de preguntar directamente a las personas por las cuestiones que les afectan, sin tomar decisiones a sus espaldas. El mayor éxito de la CUP es construir una democracia participativa allí donde ha estado, desde abajo.

 ¿Cuál es la ley o reglamento que más urge en Catalunya?

A nivel personal considero que una de las más urgentes es aprobar la ILP de la dación en pago, una herramienta para que no haya ni un solo desahucio más en este país y empezar a rescatar a los ciudadanos. Ya está bien de rescatar a los bancos. En dos años de gobierno, Mas ha recortado 5.500 millones de euros. Mientras, La Caixa, en cinco años de crisis y sin contar las provisiones, ha tenido un beneficio de 7.800 millones de euros. Con este beneficio se podrían haber parado los peores recortes sociales desde el año 78. La segunda medida es un plan de choque contra la pobreza. Creemos que las instituciones pueden y deben hacer cosas, pero eso  no debe ser un eximente de nuestra implicación individualmente en esa lucha, desde la lógica más kropotkiana. No podemos delegar en manos de las instituciones nuestra responsabilidad social. Si alguien lo está pasando mal a nuestro lado, y vivimos en un país en el que hay hambre, tenemos una responsabilidad que no podemos delegar simplemente en la acción estatal.

“El gran olvido de esta campaña electoral es que somos un país rescatado, vamos a pasar por unas elecciones, pero el ministro de economía ya está elegido”

¿Se perdió esa implicación a la vez que la conciencia de clase?

La pérdida de la conciencia de clase es la gran derrota histórica obrera. En este mundo, que como diría Galeano se vive entre los indignos y los indignados, hay una enorme necesidad de hacer conciencia. Iría más allá, es que la clase obrera europea, convertida en una aristocracia obrera, se ha hundido, y con ella la socialdemocracia, por haber perdido la conexión con las viejas aspiraciones, incluso con las más básicas de libertad, igualdad y fraternidad. Un sistema tan desigual es imposible de mantener. Tengo la sospecha de que cuando en el futuro se diga que en 2012 se morían 80.000 personas de hambre al día y que ese mismo año se rescató a los bancos con una suma de dinero que podría erradicar la pobreza 92 veces, la pregunta que se harán será “¿cómo eran capaces de mantener ese sistema tan injusto?”, “¿cómo podían tolerarlo?”. Ese es el gran debate de nuestro tiempo, que no se sostiene una realidad tan desoladora si no se nos bombardea continuamente con propaganda y, donde la propaganda no llega, con violencia. Por eso vemos ahora como aumentan las políticas represivas: ocupar una sucursal bancaria para denunciar sus desmanes es un delito según el nuevo código penal de Gallardón. La sociedad funciona por la esperanza o por el miedo y el sistema ha sabido inocular miedo a todo, al futuro, al vecino de al lado. El día que rompamos ese miedo y hagamos una conciencia del nosotros más amplio empezaremos a tener esperanza. Ya lo dijo Millet, antes de ser trincado…

Ah, ¿pero llegó a ser trincado?

Sí, pero solo unas horas, ahora puede vérsele en Pedralbes tomando sus dry martinis. Pues Millet decía que eran 400 y siempre eran los mismos. Eso 400 son la gente que ahora quiere hacer el país. El gran olvido de esta campaña electoral es que somos un país rescatado, vamos a pasar por unas elecciones, pero el ministro de economía ya está elegido.

¿Creéis en un gran bloque de unidad de la izquierda independentista?

Sí, el escenario político catalán tiene un gran hueco a la izquierda. El hundimiendo de la socialdemocracia ha generado que la derecha siempre gane, porque la izquierda se parece tanto a la derecha que mejor elegir a la original que a la copia. Por contra, el proyecto de la CUP es un proyecto de unión popular, nosotros tratamos de llenar la independencia de contenido social. Cuando decimos que hay construir es porque estamos haciendo una oposición al sistema partitocrático en el que seamos capaces de implicarnos entre todos. Hoy el bloque de izquierda independentista es la CUP. Yo diría que en los municipios en los que hemos aparecido se han agregado todas las sensibilidades: desde la feminista indignada al ecologista preocupado por el futuro de su comarca, desde el parado al sindicalismo de clase y con clase, que aun queda en este país. Estamos sentando las bases de la unidad popular.

A un votante tradicional de ERC que puede pensar en votar a la CUP, ¿cómo le convencerías?

Le diría que nos vote para recuperar la esperanza, para recuperar la voz que conecta los viejos anhelos de este país con la un cambio del tiempo político actual. Llevamos una máxima exigencia de libertad y una máxima aspiración de justicia social. A mi me dolió, y lo digo más desde la empatía que desde la distancia, que ERC dijera que entre la izquierda y la derecha, la izquierda, pero entre el país y la izquierda, el país. La memoria es un antídoto y hace dos años que gobernaban las izquierdas. Ahora parece que no hay alternativa porque esa izquierda se ha hecho el harakiri. Debieron haber entendido que no es una locura oponerse al sistema, la locura es no hacerlo. Si esa persona tiene hijos, ¿de verdad es este el mundo que quiere para ellos?

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5 comentarios

  1. David, creo q vais por el buen camino. Hasta conseguireis q vote por primera vez en mis cincuenta años de vida!

  2. […] “Con la independencia de Mas vamos camino de convertirnos en la gran zona franca del neoliberalism… […]

  3. Creo que el C.N.I. presentando a la Cup va tarde ya,esto es imparable por mucho que ahora quieran meter miedo con un grupo marginal que esta todo el dia hablando de cuba,korea,venezuela, y de los cobardes de la eta.
    Catalunya Lliure 1 vota erc,si,icv o ciu pero nunca votes al CNI – Cups

  4. El CNI presentando la CUP, quines subnormalades que us fan dir en Tena Lady i l’Urinal , ehh…

  5. Jesus Padilla · · Responder

    Sr. David Fernandez
    Presente

    Por medio del presente documento me dirijo a usted muy coordialmente deseando muchos exitos en sus labores diarias. Sr Fernadez el motivo de la presenta certa en para hacerle conocer que el departamento de salud de la Generalitat atravez de sus inspectores, quieren acabar con la medicina natural y complemento alimentario, superegos que es las multinacionales farmaceutias presionando al departamento de salud de la generalitat no creemos que pueda haber otros motivos si no estos , y le pedimos que tome carta en este asunto , ya que la catalunya Independente le temo ya que las mafias farmaceuticas se adueñaran de la medicina , hacemos constar la precion de las inspecciones para el cierre de nuestra empresa sin motivo de nngun tipo despues de 15 años , fabricando normalmente con productos naturales y ecologicos .

    Esperando que tome las medidas necesarias y pueda ponerse en contacto con nosotros agradeceremos su pronto respuesta .

    Atte-

    Jesus Padilla Carreras

    934198932

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