Elecciones en Euskadi 2012: Las estrategias electorales

Forzado por la decisión del PP Vasco de romper el pacto de legislatura y tratando de desgastar su imagen lo menos posible, el lehendakari Patxi López confirmó el lunes pasado un adelanto electoral de 6 meses, para el 21 de octubre. Este adelanto no pilló por sorpresa a nadie, mucho menos a los principales partidos vascos cuya maquinaria electoral está ya engrasada y preparada en la línea de meta, lo que nos mete de lleno en una precampaña electoral tan caliente como interesante. Estas son las líneas maestras de la estrategia electoral que previsiblemente seguirá cada partido.

PNV: Gestión económica y pactos puntuales

El Partido Nacionalista Vasco concurre a las elecciones como claro favorito. Los sondeos auguran para ellos una representación en torno a los 25 parlamentarios. Al PNV le interesa centrar el debate en la economía, una de sus principales fortalezas tanto por su buena imagen como por la mala sensación que el PSE ha dejado en la gestión económica. Además, tratará de neutralizar a EH Bildu haciéndoles aparecer como un partido con poca experiencia en el gobierno.

Parafraseando al presidente Clinton, el PNV grabará a fuego su particular “¡es la economía, artaburus!”, presentando sus éxitos en la diputación de Bizkaia y ayuntamientos. La hoja de ruta de los jeltzales contempla una reforma de la fiscalidad -para lo que hacen falta pactos con las diputaciones, pues en Euskadi son estas las que recaudan-, apuesta por la industria y recortes en algunas partidas, aunque inciden en la sostenibilidad de los servicios sociales básicos, como educación o sanidad. Su artillería más pesada será aludir una y otra vez a la herencia recibida y a los malos datos del anterior ejecutivo. También es bastante previsible que, en la recta final de la campaña, presenten alguna promesa económica “bomba” para llevar el debate a su terreno.

El perfil conservador-moderado de su candidato, Iñigo Urkullu, les deja sin casi posibilidades de arañar voto soberanista, ante el envite de EH Bildu. En el terreno de lo social, el PNV no es un partido de derechas al uso y se empeñará en demostrarlo, remarcando las líneas rojas en los servicios públicos.

Al PNV le interesa gobernar con pactos puntuales y no con pactos de legislatura. Dentro de esta inestabilidad calculada encontrarían margen para pactar sus variopintas medidas con el partido más adecuado; presupuestos con el PP, política social con EHB o PSE, etc. En el caso de que se vean abocados a buscar un pacto más estable, lo lógico es que tiendan a pactar con el partido con menos representación con el que consigan sumar una mayoría absoluta, para dominar el pacto. Así, en principio serían más proclives a pactar con PP que con PSE, y mejor con estos últimos que con EHB.

PSE-EE: Izquierda constitucionalista

El lehendakari Patxi López tiene delante de sí la salida fulminante de su partido del gobierno vasco, a solo 3 años y medio de haber emprendido la aventura. Por el camino, sus socios de gobierno le han abandonado y su partido matriz, el PSOE, se ha descalabrado en España. Desde que Rubalcaba perdiera las elecciones generales contra Rajoy, y después todos sus feudos menos Andalucía, López se ha encargado de utilizar la lehendakaritza como un ariete contra las políticas del gobierno central, tratando de hacer ver que el PSOE propone un modelo alternativo y social a los recortes.

La contradicción de esta política con gobernar apoyado por el PP en Euskadi ha acabado reventándole en la cara. Ahora la estrategia es situarse como bloque de la izquierda constitucionalista y criticar las medidas del PP y PNV, en España y en Euskadi respectivamente. Su propuesta económica irá encaminada a lo social y al aumento de impuestos para los más pudientes, marcando en todo momento el contraste con el gobierno de Rajoy. Otro de sus puntos del programa es vaciar progresivamente las diputaciones, aunque es posible que no hagan bandera de esta propuesta.

Al PSE le conviene pasar desapercibido y dejar que los demás se acribillen entre ellos. El problema es que esto es harto difícil en una salida de gobierno y corre el riesgo de ser blanco de todas las balas. Su necesidad imperiosa es aglutinar el voto tradicional socialista y movilizarlo, tratando de confrontarlo con la derecha. Además, como apuntó López el mismo día que anunció las elecciones, intentarán llevar el debate hacia la esfera del terrorismo, donde se creen fuertes. Esto a mi juicio podría ser un error, porque en Euskadi, fuera de los fieles, pocos creen que la mano de López haya sido relevante en el fin de ETA.

López se presenta a unas elecciones vascas no ya sin posibilidades de ganarlas, sino con pocas probabilidades de quedarse en Euskadi. La deriva del PSOE es tan mala que requerirá -ya lo está haciendo- de todo el capital político territorial para reflotar el partido. En este escenario, no sería sorprendente que López cambiara la política vasca por la española antes o después, sobre todo si no logran pactos. Sobre este capítulo, el de los pactos, yo sí creo que en esta ocasión, y a diferencia de las pasadas elecciones, el PSE sí dice la verdad cuando asegura que no tiene intención en pactar con los abertzales. Sería hipotecar su futuro en España en el peor momento del partido. Hay que tener en cuenta que estamos hablando del partido que no gobernó en Navarra por no pactar con una formación tan blanca como NaBAI.

¿El batacazo? El último Euskobarómtro les deja en 17 escaños. Yo personalmente opino que podrían estar contentos si los consiguen. Lo seguro es una caída en torno al 30%, unos 100.000 votos menos. Un golpe mortal.

EHB: El nuevo soberanismo de cara amable

La Izquierda Abertzale concurre a estas elecciones en plena luna de miel con el electorado, después de una legislatura sin presencia en el parlamento. Desde la constitución de Sortu como pieza clave de la estrategia de formar un gran bloque independentista junto a EA, Aralar y Alternatiba, todo han sido buenas noticias para los abertzales. La nueva marca controla muchos e importantes ayuntamientos, entre ellos el de Donostia, la diputación guipuzcuana y más representación en el parlamento nacional que su rival directo, el PNV.

Entre los principales activos de Euskal Herria Bildu se encuentran una imagen nada desgastada, una gestión razonablemente buena, pero sobre todo, leal a las instituciones en aquellos lugares que gobierna y el convencimiento de muchos de que es el único partido que ha movido ficha para promover el fin de la violencia. Con una ideología de fondo muy similar a la de Batasuna (independentismo marxista) EHB se está posicionando más del lado de la lucha social que del soberanismo, quizá porque la última se les da por descontado, y la cantera de nuevos votos está en la primera. Todo esto aliñado con una estrategia de línea blanda.

Mención aparte merece la designación de Mintegi como candidata, un acierto de pleno que refuerza esa imagen renovada y de cara amable que se esfuerzan en transmitir. Esto permite aglutinar facilmente a los fieles, puesto que es el mismo partido histórico, pero abre la puerta a mucho nuevo voto, ya sea vía electores jóvenes o vía trasvase de votos de desencantados. Bildu ha conseguido hacer de la necesidad virtud: el “líder espiritual” del partido, Otegi, está entre rejas pero, aunque hubiera podido presentarse, quizás no fuera el mejor candidato, como llegó a reconocer Mintegi. Sin embargo, la independiente Mintegi, una mujer del mundo académico y de las letras aunque con una repleta hoja de servicios abertzale, sí puede conseguir ese golpe de efecto que esperan.

Para EHB, es su momento. Hay un solo escollo, aunque muy grande: No tienen con quien pactar. Para el PNV son adversarios principales y no pactarán con una fuerza que pueda hacerles sombra. Para el PSE, la última opción por lo explicado anteriormente. Incluso internamente, hay muchas voces dentro de la IA que reclaman que no se pacte con el PSE, aunque también se ha notado en los últimos días una corriente pactista.

La pregunta que se hacen ahora en el seno del partido es “¿puede EHB dilatar su primavera otros 4 años, manteniéndose a la sobra de la oposición y ganando las siguientes?”. La respuesta es que no, la encadenación de suerte tiene un final y sería demasiado simplista pensar que EHB puede seguir creciendo sin límite. Sí es cierto que la representación que se espera es la histórica del conjunto de la izquierda abertzale y que aun hay margen para subir un poco más, pero no mucho más, ni desde luego para poder gobernar sin pactar. Si su idea es gobernar -y lo es-, deben gobernar ya, pero sin quemarse para el futuro. Y cualquier pacto que hagan (excepto el bloque nacional con el PNV para avanzar en la independencia, que raramente podría producirse) será muy difícil de capitalizar a la larga. Por tanto, un laberinto de difícil salida en el que no les quedará más remedio que intentar implementar sus políticas desde la oposición a base de grandes pactos puntuales. Por cierto, justo lo que quiere el PNV.

PP: Una carrera por el siguiente pacto

El PP es el auténtico artífice de este anticipo electoral. El pacto con el PSE, necesario para ellos y opcional para el PP vasco, ha puesto al partido de Basagoiti en una posición privilegiada para controlar los tiempos y preparar meticulosamente el despegue hacia los siguiente comicios. Francamente, lo han hecho muy bien en cuanto a estrategia. Justificaron el pacto como mal menor y han dejado al Lehendakari en la estacada en cuanto les ha convenido, preparando el terreno para ser partido bisagra, ahora con el PNV, posición reforzada además por su hegemonía en España.

El PP no espera grandes cambios ni sorpresas el 21 de octubre. Como mucho podrían perder 1 escaño, tal y como apuntan los sondeos. Es el único partido al que la llegada de EH Bildu no le hace perder representación. Al contrario, podría servirles como aglutinador del voto por reacción.

La estrategia del Partido Popular será presentarse como la única alternativa ante el nacionalismo. Ya han empezado a tratar de prender la idea de que el PNV pactará con EHB, y agitarán el miedo a la independencia pintando al PNV como el partido radical que nunca ha sido. También tratarán de desmarcarse en la medida de lo posible de los recortes del PP nacional argumentando que en Euskadi las cosas no están tan mal y no hacen falta tantos recortes. Otra de sus líneas maestra será el adelgazamiento de las instituciones y empresas públicas y la no subida de impuestos.

El PP ha seguido una política incendiara con respecto a la Izquierda Abertzale, condicionada en parte por su entrada al gobierno nacional. En vez de intentar neutralizar el discurso de Bildu con gestos aperturistas, se han dedicado a echarle más leña al fuego con constantes insinuaciones de ilegalizar a EHB y fomentando varios escándalos por inacción, el último el de Uribetxeberria. Todas estas acciones han servido a EHB como perfecta campaña electoral, movilizando a sus simpatizantes y radicalizando el voto nacionalista. ¿Es esto una estrategia para debilitar al PNV, forzando a los jeltzales a buscar un pacto de legislatura? No es descartable, aunque tampoco se puede corroborar esta hipótesis. Lo único cierto es que Basagoiti cree que podría ser el socio perfecto para Urkullu por estar ideologicamente cercanos en muchos asuntos económicos.

Resto: El complicado papel de Maneiro y la IU post Madrazo

El representante de UPyD, Gorka Maneiro, tiene un panorama bastante complicado. Después de que su partido haya hecho caballo de batalla el centralismo y que haya intentado desmarcarse del PP por la vía de ser más radicales que ellos respecto a ETA y los abertzales, la supervivencia de su partido en Euskadi es una tarea titánica. Para más inri, Maneiro tratará de ser conciliador con los partidos de su entorno, PP y PSOE, una falta de diferenciación que puede alentar el voto útil hacia los grandes. Por tanto, más que difícil que Maneiro revalide su acta.

Lo mismo le ocurre a IU, aunque por distintas razones. Su nueva marca en Euskadi, Ezker Anitza, es una fórmula para visibilizar la salida de la familia Madrazo después de varios escándalos de corrupción, siendo el más sonado el denunciado por el PNV en la diputación alavesa. Además, su espacio político está siendo presionado por la izquierda abertzale, que ha incluido a partidos tan cercanos como Alternatiba, una escisión -otra- de Ezker Batua. Difícil, pues, conseguir un diputado, aunque más probable que el de UPyD.

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3 comentarios

  1. Iker Múgica · · Responder

    Me ha gustado mucho el análisis. Solo un apunte, veo muy difícil un pacto de legislatura PNV-PP. Las bases del PNV no lo verían con buenos ojos y tampoco el mundo nacionalista en general. A no ser que el éxito económico del tándem fuera brutal (para lo que no hay garantía alguna), el desgaste para el PNV sería enorme. Apuesto por el gobierno en solitario con pactos puntuales.

    1. Sí, estoy de acuerdo con que lo más probable es el gobierno en solitario del PNV. De hecho creo que es muy factible una posibilidad que me ha apuntado @enver555 en twitter: https://twitter.com/enver555/status/238711518328418305

      Pero, claro, todo dependerá del resultado y de que PNV no quede por debajo de Bildu.

  2. […] Navarra, volví a interesarme directamente por la cuestión abertzale hasta en tres artículos [1] [2] [3], sin contar mi investigación sobre la primera víctima de ETA, asunto que toca también, […]

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