Elegía incorrecta a Público

La edición en papel del diario Público ha fallecido. Su funeral ha sido oficiado esta mañana en internet con gran profusión de lamentos y, como ocurre normalmente en estos oficios, recordando las hinchadas cualidades y quitando importancia a los defectos del finado.

Debido a la corta vida del periódico, muchos se preguntan por las causas del cierre. Desde el lado más crítico se ha apuntado hacia el sesgo ideológico, el seguidismo al gobierno de Zapatero o la incapacidad para encontrar un nicho en los lectores jóvenes. Iñigo Sáenz de Ugarte, corresponsal en Londres y, en mi modesta, uno de los grandes periodistas del equipo, ha culpado esta mañana en twitter a las interferencias de Roures, al cambio de directores y al fichaje de Ekáizer. Cualquiera de estos motivos es muy válido para explicar por qué es Público y no cualquier otro el que cae. Pero me resultan muy insuficientes como respuesta al problema de fondo.

No es correcto hablar mal de los muertos y lo evitaré en lo posible, pero esta epidemia de los medios está cerca de convertirse en debacle, y eso me obliga a ser riguroso en la autopsia. Público ha muerto porque era un disparate empresarial. Y la redacción de Público cae porque se pusieron bajo la batuta de tal disparate. Mediapubli, la empresa editora, parte del grupo Mediapro, invirtió en el mercado periodístico de la peor manera posible dadas las características del momento. En primer lugar, porque ya antes del lanzamiento todos los ofertantes de ese mercado estaban fracasando con el mismo modelo de negocio que Mediapubli proponía. En segundo, porque después de llegar y ver el fracaso en carne propia no supieron proponer una solución alternativa a continuar para adelante hasta despeñarse.

Es inexplicable que una empresa entre a competir en un mercado copado en el que se desploman los ingresos sin aportar una propuesta novedosa. Sobre todo en la prensa generalista. Sabían que el precio del producto no ha dejado de caer en los últimos años. Por supuesto, cuando hablo del producto no me refiero al papel, me refiero a lo que estas empresas venden, de donde sacan la financiación, es decir, los lectores. Es el lector el vendido por impactos publicitarios a los anunciantes, pero cada vez a menor precio. Lo sabían los editores y lo sabía el personal, y aun sabiéndolo todos confiaron en ese modelo de financiación, cruzaron los dedos y se juraron que la redacción resolvería con buen hacer periodístico la falta de ideas de los editores. Y así murieron, con el veneno en la sangre antes de nacer.

El negocio de la información escrita ha estado siempre en repartir su producto en los kioscos a un precio risible y financiarse con anuncios. Pero ya no sirve porque la publicidad se contrae hasta ahogar a los medios. A cualquier empresa que quiera entrar en el mercado de la información escrita se le requiere que venga con una nueva manera de ganar dinero por ella, una fuente de ingresos más eficiente. Y es requisito también para los que agonizan: si están obteniendo pérdidas irrecuperables lo mejor es cerrar. Todos los editores que quieran permanecer en el mercado tendrán que aportar modelos nuevos o se darán un castañazo. Y todos los periodistas deberían alejarse de las empresas que no lo hagan, o arriesgarse a darse el castañazo con ellas.

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2 comentarios

  1. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Elegía incorrecta a Público sintesisnianalisis.wordpress.com/2012/02/24/elegia_incorr…  por Sirereta hace […]

  2. Lo primero que hay que tener en cuenta, es que Público sí que ofrecía una alternativa a los medios generalistas, y es que atendía a un mercado nicho fuertemente ideologizado, por lo que si algún anunciante quisiera dirigirse a ese nicho, lo tendría más fácil por ese medio que por los demás. El problema es que ni ese nicho es dado a rascarse el bolsillo, ni los anunciantes quieren acercarse a ellos ni por asomo, salvo putas y estafadores, a los que por cierto Público y Sexta les cerró la puerta, y bien que hicieron.

    Por otro lado, hay que tener en cuenta que la “izquierda política” no se arriesga en los negocios, ellos van al dinero fácil del Estado. La aventura de Público no era más que otro paso en el plan de Zapatero para desviar fondos públicos al entramado de empresas de Roures, y no ha pasado una semana que Zapatero deja el poder, para que la empresa cierre y Roures largue con todo el dinero.

    Por eso último, yo me alegro del cierre de Público, porque no era un medio de verdad, sino un robo al contribuyente, de igual forma que me alegraré el día que se dejen de destinar un pastizal de euros en “charlas” contra la violencia de género, por muy bien que suene la idea, y es que las estafas tienen que sonar muy bien o no podrían funcionar, y esta no sólo no ha conseguido NADA de NADA salvo enriquecer a las mujeres de políticos y sindicalistas, sino que las políticas de igualdad han demostrado ser objetivamente nefastas para todos (en especial los hombres), como pasa siempre que se gobierna desde la demagogia en vez del sentido común.

    A todo esto, y siendo que el paro femenino es menor que el masculino, me pregunto por qué el gobierno sigue teniendo que dar incentivos monetarios a las empresas por contratar mujeres por el mero hecho de serlas, y luego en los divorcios deben ser los hombres los que paguen la manutención de la ex-mujer aunque ésta fuera la que trabajaba en la familia.

    Esto último no tiene que ver con la caída de público, pero es la única forma de que les llegue a las feminazis y los fascistas progreguays a los que se dirigía Público, y que no entienden por qué han perdido apoyos entre la población obrera.

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