La oficialitis ya es la primera causa de muerte entre los medios españoles

El oficialismo, virus extendido por las redacciones de toda España, resulta ahora no ser tan inocuo como se creía al principio tras cobrarse numerosas víctimas. Según un estudio propio, tres de cada cuatro medios españoles estarían afectados por la enfermedad de la oficialitis y la epidemia amenaza con ir a más.

Un virus que se creía inofensivo
El oficialismo es un tipo de virus que mutó de una cepa antes conocida con el nombre científico de “presiones telefónicas directas al jefe del cotarro”, que hizo estragos hace décadas. Sin embargo, el reclamo de la opinión pública de libertad de prensa efectiva actuó como antídoto, y funcionó durante un breve periodo de tiempo. Pocos años después, el virus mutó convirtiéndose en la oficialitis que hoy nos afecta. Durante mucho tiempo los expertos creyeron que no repercutía en la calidad de la información, por lo que no hicieron nada para mitigarlo. Eran los felices 90/2000 y los diarios todavía se vendían y colocaban publicidad con relativa facilidad. Todo cambió en cuanto los factores ambientales hicieron que el oficialismo empezara a dejar cadáveres tras de sí.

Pero, ¿qué síntomas tiene la oficialitis? El primero de los síntomas de la oficialitis es la incapacidad de los medios para elaborar una agenda propia en consonancia con el interés de sus lectores. El medio sólo cubre las ruedas de prensa de los gobernantes, espera y ofrece sus datos estadísticos y nunca saca un tema que no sea tratado por los responsables políticos. A la hora de las entrevistas, la oficialitis funciona de modo parecido. Sólo se hacen entrevistas con personas autorizadas por los gobiernos locales, regionales y autonómicos, partidos o instituciones consolidadas y apoyadas desde el poder. Las preguntas que se hacen sólo pueden ser relativas al tema por el que se concede la entrevista, con la amenaza implícita de que si haces preguntas incómodas el virus puede volverse mucho más agresivo, hasta el punto de retornar a su estado primitivo ya nombrado, el virulento “presiones telefónicas directas al jefe del cotarro”.

La oficialitis, como ya se ha apuntado, está extendida por todo el país, pero tiene algunos puntos donde se detecta una especial incidencia de la enfermedad. Las zonas de riesgo son aquellas con baja densidad de medios, alejadas de los grandes centros de población o aquellas en las que los gobiernos y ayuntamientos llevan mucho tiempo en manos de las mismas personas. La oficialitis también está más extendida en unos medios que en otros, aunque son minoritarios los que no han tenido alguna vez un caso de oficialitis.

El turnismo
Cuando la oficialitis se vuelve crónica las posibilidades de morir por causa de la enfermedad se elevan exponencialmente. Con una oficilitis es crónica no es rara la aparición de los cuadros severos de turnismo. El turnismo es un sindrome derivado de la oficialitis, que surge cuando la enfermedad está tan avanzada que los afectados se han convertido en meros organos de partidos o instituciones.

Si el grupo al que estaba adosado el medio enfermo pierde el poder que tenía, otro medio, igualmente afectado, ocupa su lugar, ocurriendo el síndrome del turnismo. Este extendido cuadro sintomático suele ocurrir entre dos medios o dos grupos de medios, por lo que es especialmente contagioso al darse la falsa impresión de que la enfermedad no sólo no es tal sino que es beneficiosa, puesto que te hace tocar poder. Sin embargo la caída suele ser brutal, y los medios afectados empeoran por días o incluso horas al perder la mayor parte de los lectores que se dan cuenta de su afección.

El oficialismo prágmático
Hay una variedad del oficialismo, detectada sobre todo en los últimos tiempos, que ocurre por las bajas condiciones laborales en los medios, que hace que muchos de ellos se vean abocados a la oficialitis por la incapacidad de combatirla por la falta de tiempo, personal o medios disponibles. Este tipo de oficialismo se ha intensificado con los recortes efectuados con la escusa se salvar el barco, la delegación de responsabilidades en becarios y personal que no cobra lo suficiente y, por qué no decirlo, de los periodistas comodones o incapaces.

Este tipo de oficialismo está estrechamente vinculado a las agencias de información que, al estar afectadas por la enfermedad de la oficialitis, contagian a todos los que sólo pueden subsistir mediante ellas.

Disclamer: Disculpas, en primer lugar, a los lectores que sepan de ciencias médicas por los posibles errores e inexactitudes que este texto pueda reflejar. En segundo lugar a los compañeros periodistas que se vean dentro de esta descripción clínica. Soy consciente de que la mayoría de las veces la enfermedad viene inoculada desde arriba y que es muy difícil protegerse. Este artículo no trata de señalar a nadie sino de describir una de esas que nosotros llamamos “enfermedades raras” y de las que escasamente escribimos.

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14 comentarios

  1. […] de leer un artículo, este concretamente, en el que se habla de la oficialitis como principal mal que aqueja al periodismo.  Estoy de […]

  2. Que bueno 🙂

  3. Luego dicen de la “dictadura”cubana.Donde está el periodismo?

  4. Sebastián Ortega · · Responder

    ¿Y por qué no se aprovecha de alguna forma el vacío que tanto cadáver ha dejado? ¿Hay alternativas?

  5. Si los medios no necesitaran de la subvencion o de la suscripción masiva por parte de la admnistración, que es otra manera de subvencionar, podrian ser libres. Mientras tanto si dicen algo o hacen algo fuera de contexto les llaman amenazando de retirarles las ayudas.

  6. Dónde quedaron los años felices 90//2000 si el virus de la oficialitis está extendida por todo el Pais,y con los recortes con la escusa de salvar el barco para que los grandes no se hundan y los que tienen el virus acaben ahogandose ……donde esta la justicia ???……la justicia deberia llamarse el virus de” OFICIOPOLITIS “

  7. El problema es cuando intentan disfrazar que la culpa es de la oficialitis cuando la verdadera razón es que son medios creados para un interés como ocurrió en Galicia con Xornal que lo achacaron a la falta de ayudas de la Xunta… cuando la realidad era diferente http://www.mcshuibhne.com/es/2011/08/05/crisis-de-los-medios-en-galicia-realidades-y-ficciones/

  8. Muy bueno el artículo de Silvia Cobo, gracias Andrés.
    La autora es miembro de http://bcnmedialab.org/ que hacen cosas muy interesantes.

  9. es un mal internacional esto de la oficialitis… aunque hay maneras más obvias, otras más solapadas o vueltitas para hacer como si se hubiese superado la dependencia, cuadno en realidad resulta más de lo mismo y aún más perverso. Los medios trasciende la mera tarea de periodista. Los gobiernos por sí mismos tienen un aparato propagandístico más o menos sofisticado. A su vez, va más allá de lo teóricamente propagandístico… Hasta lo cultural. No sé si se puede definir exactamente el inicio del “mal”, cuando ya todo el sistema, todos los actores sociales son reproductores, cuando todas las -utilitariamente diferenciadas- disciplinas, ciencias y políticas están contaminadas…

  10. Será que el periodismo independiente no es rentable económicamente…
    El servilismo de muchos medios tiene su contraprestación en la publicidad institucional.

    Buen artículo

  11. […] principal: la oficialitis, un virus extendido por las redacciones de todo el país. Una epidemia que amenaza con ir cada vez a más. Compartir […]

  12. vallisoledades · · Responder

    Muy cierto, lamentablemente

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