Dios no existe, ergo el diablo es Dios

Reconoce Julio Anguita que le gustaría volver a subir a la tribuna del congreso para preguntar a sus señorías: “¿Ahora qué, hijos de puta?”. Imagino, por un lado, que se trata de una pregunta retórica, y por otro, que el insulto es uno de esos de los que se creen con la razón confirmada. Uno de esos del “ya os lo dije yo, que esto iba a acabar mal”. No aclara el señor Anguita de si es un “hijosdeputa” de la provincia de Castellón, o si es uno con sentido completo.

Anguita no sorprende a nadie. Es un político coherente como pocos, que no tiene por costumbre engañar, pero que en esta ocasión se ha confundido tanto como se lleva confundiendo IU las dos últimas legislaturas. La crisis (what a crisis?) del capitalismo es una patochada para explicarle al currito que se queda sin sueldo, al ama de casa que suben los tomates, y al joven que no van a bajar los pisos de momento. Y aunque fuera una crisis del sistema liberal, Anguita se confunde pensando que si no ha funcionado el capitalismo lo que funcionará es el socialismo. Es el mismo pensamiento a la inversa que disparo la especulación que nos ha arruinado cuando cayó el muro: Si el socialismo estricto no funciona, necesariamente debe funcionar el capitalismo rampante. Pues tampoco.

¿Refundar el capitalismo o refundar el partido?

Izquierda Unida no se entera de nada. O eso, o Llamazares es un topo de España2000. Siguen enzarzados en un debate ideológico que ha caducado, y lo que es peor, que la militancia no comprende. Y no es que mantenga que el debate en los partidos sea estéril, si no que han errado la dirección del tiro. En un país occidental donde la clase media se ha extendido al 75% de la población, seguir pensando en términos de capitalista opresor -posiblemente dueño de una pyme- y de proletario explotado -posiblemente dueño de un BMW y una pantalla de plasma-, es un suicidio político. Si añadimos a esto las alianzas con nacionalistas por cuotas de poder en ayuntamientos y autonomías, el debate ideológico de IU resulta grotesco, y así les ha ido en las elecciones.

En mi opinión el partido tiene dos opciones para atajar el colapso. La primera seria hacer una revisión de los postulados marxistas y actualizarlos, tanto en el tiempo como en la situación geográfica. No se puede vender a estas alturas el Manifiesto Comunista como si fuera una especie de Biblia de la que hay que fiarse. Si ellos tuvieran la osadía suficiente podrían dar la vuelta al concepto de izquierda, revisando su aplicación política, dotándola de cierto “realismo político”. Parece difícil, pero hay que aprovechar en estos tiempos inciertos en los que Franco es socialista y todo parece pero nada es.

La segunda posibilidad, y esta les va a gustar a los políticos chupópteros que viven del partido, es pasar de su ideología y convertirse en el partido del medio, captando votos de los descontentos. En IU esto parece una locura, pero ¿Por qué a ellos no se lo perdonamos, cuando los demás partidos cambian cada mañana?

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