balcón estelada

En el año 2004 en Catalunya había un problema. El descontento entonces tenía origen en el encaje territorial. Traspaso de competencias, mejora fiscal o dar paso a un modelo federalizante del Estado eran algunas de las peticiones. De aquello han pasado 10 años. Ahora la petición de consenso de los catalanes es decidir por sí mismos el futuro político de Catalunya. Tratar de cambiar eso por cualquier tipo de reforma estatal, como hace el PSOE y el PSC, es como intentar curar una brecha con tiritas.

Hablar de ETA en público nunca es fácil. Yo mismo me he visto cuestionado por algunas cosas que he escrito aquí, esto es, hablar de ETA abiertamente y no siempre desde el punto de vista mayoritario entre mis lectores. Son gajes. Por eso cuando un alguien como Aitor y Amaia Merino eligen el tema que han elegido en Asier ETA Biok, tengo curiosidad. Porque, o son masocas, o creen que pueden hacer algo que de verdad merezca la pena.

Si algo tiene claro Moncloa es que no van a dejar que ETA ejecute su propia eutanasia. Así debe entenderse el bloqueo y las constantes negativas a ser receptores de armas o verificar un desarme organizado que se han conocido hasta ahora. Rajoy quiere escenificar el fin de ETA a su manera. Y su manera es la escenificación de una derrota policial. Es lo que han estado ensayando 40 años, es lo quieren los suyos y es la pizca de épica benemérita que le falta a su legislatura. Old style. Con detenidos en cascada, hallazgo de armamento, desmantelamiento de la cúpula y juicios mediáticos.

La manifestación de este sábado (12 de enero de 2013) en Bilbao marca un punto de inflexión importante en los últimos 15 años. Por primera vez el PNV y la izquierda abertzale se encuentran, y además en la calle. Es la visualización de que en Euskadi se están formando consensos en torno a una cuestión fundamental como son los presos condenados por terrorismo y, de forma más general, cómo abordar el fin de ETA.

Cuando las sociedades forman consensos se fortalecen y cohesionan. Y si esos consensos se rompen desde fuera, la gente se enfada mucho. Los vascos han establecido un consenso en torno a suavizar la política penitenciaria y el Estado debería escuchar este consenso si no quiere que la mayoría social vasca se incline hacia la ruptura, como de hecho ha pasado en Catalunya.

Diarios

Pocos catalanes dudan de que una de las claves del éxito o fracaso del proceso soberanista es la imagen que de él se proyecte al exterior. Las coberturas sobre Catalunya en los medios internacionales causan gran expectación, pero ¿qué hay de la imagen que proyectan los diarios españoles? Un análisis de caso, en esta ocasión del Diario de Navarra en su edición del 23 de diciembre de 2013, nos puede aclarar cuál es la información que reciben nuestras abuelas sobre el proceso catalán.

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En unos pocos días se cumplirán tres años de que Artur Mas ganara las elecciones que le abrieron la puerta del Govern de Catalunya. En aquella ocasión Mas obtuvo 62 escaños, una cifra comparable a las que obtenía Pujol en los 80 y primeros 90. Catalunya volvía a una etapa convergente tras 7 años de tripartit en los que el PSC había perdido el 50% de sus votos y se había producido el gran chasco del Estatut. Las cosas han dado un vuelco en tres años: Artur Mas está en uno de sus momentos más bajos. Según las encuestas recientes, CiU perdería el 50% de los votos obtenidos en 2010 y el proceso independentista esta tomando serios tintes de chasco, al menos para el partido del Govern.

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Hay cosas que nacen con suerte o, simplemente, en el momento adecuado. En ocasiones nacer un par de años antes puede ser suficiente para cambiar por completo la historia de un partido. El caso de Ciutadans es uno de esos. Vio la luz solo un poco antes de que empezaran a tener peso los partidos monodiscursivos, penetró en el Parlament una legislatura antes de que el debate público catalán les favoreciera y resistieron agazapados y con los dedos cruzados a que su momento llegara.

6 años después, ha llegado. El partido de Albert Rivera está en plena explosión y no exactamente por méritos propios. El debate que más les favorecía ha llegado en un momento perfecto: están consolidados como marca españolista de pedigrí, pero no desgastados como otros partidos que han gestionado. Su mayor reto ahora es ser capaces de asimilar el entusiasmo recogido por el monotema antisoberanista y desangrar lo suficiente a PP y PSC para redibujar el mapa político catalán.

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