20 Minutos, Público, La Razón o Diario de Navarra, entre otros, no salen con clasificados que fomenten, amparen o faciliten la prostitución. Otros sí. A los mismos que luego se les llena la boca con moralinas innecesarias sobre la prostitución. No somos proxenetas, somos periodistas. Por eso debemos informar con rigor sobre el tema, pero no entrar en el absurdo mercadeo sexual. Primero, porque atenta contra los derechos de las mujeres. Segundo, porque es la cosa más rancia que se puede hacer para conseguir pasta.
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