Leer las noticias e informaciones de esta última semana es constatar que ahora mismo el gobierno de Rajoy está completamente acorralado. Su partido se hunde. El gobierno tiene una enorme vía de agua.
El Ejecutivo ha perdido la imagen del todo. Con todos los sondeos en contra, su popularidad se desploma, incluso entre los militantes de su partido. El malestar por el paro y los recortes se unen a la sensación de robo generalizado que dan los escándalos de corrupción, un cóctel socialmente explosivo. La calle está muy enfadada.
El panorama político se mueve en Navarra lenta pero decididamente. El culpable es el foco abertzale-vasquista, que está alcanzando cotas interesantes y nunca vistas en la comunidad foral, empujando con fuerza a otros partidos del espectro izquierda. Para la mayoría de los votantes, sacar a Barcina del gobierno foral pasa por votar al polo abertzale-vasquista. Si las cosas siguen como están, Barcina no podrá agotar la legislatura y dejará un campo sembrado para el vasquismo. En estas condiciones, no sería extraño que el primer gobierno autonómico al que accediera Bildu fuese, precisamente, el del histórico reino de Navarra.
El batacazo del PSC, aunque podría haber sido peor, es el enésimo golpe al PSOE. La pérdida de todas sus plazas fuertes -menos Andalucía-, las enormes tensiones internas entre familias, federaciones y barones regionales, pero sobre todo, la creciente desafección de su electorado tradicional, son la herida mortal por la que se desangra el partido que conformó la columna vertebral del llamado pacto de la transición. Precisamente en aquel pacto, que le aupó al poder en el 82, puede encontrarse ya el origen de muchos de los problema que hoy acucian al PSOE.
La elección que en 1982 hizo el PSOE entre la izquierda y el status quo ha explotado definitivamente en su cara 30 años después, cuando los votantes han visto con claridad las preferencias del partido. El PSOE ha demostrado no apostar por un modelo de izquierdas más allá de hacer dispendio social cuando sobra el dinero. Solo ha tenido reiterado interés en auparse al poder de un régimen de partidos diseñado en la transición. Este modelo, sin embargo, se ha agotado definitivamente: los votantes dan la espalda a los dos grandes partidos. El PSOE agoniza y, con él, el sistema de partidos al completo.
El tema central de la campaña que está a punto de morir ha sido la independencia de Catalunya. Por mucho que le pese al PSC, el asunto independentista ha eclipsado todos los demás debates, en una magistral jugada de CiU, que convocó elecciones en un momento muy ventajoso bajo pretexto de escuchar a los catalanes que pidieron un estado propio en la Diada. El PSC repite una y otra vez que se trata de una cortina de humo de CiU, pero esta explicación no abarca por completo el asunto de la independencia.
Mucho se ha hablado de cómo podría afectar la cuestión independentista a las elecciones. Para clarificar este asunto, contamos con las opiniones de tres expertos: Rafael Jorba, periodista en La Varguardia y una de las firmas más acreditadas de Catalunya, Pablo Simón, Doctor en Ciencias Políticas por la Universitat Pompeu Fabra y colaborador de Politikon, y Rafael Martinez, Catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universitat de Barcelona.
Entrevista a Jaume Collboni, portavoz del PSC y candidato al Parlament: “Para que el PSOE continúe teniendo el apoyo de los socialistas catalanes tendrá que hacer un esfuerzo en compartir el discurso federal” – “Seguiremos siendo socialistas y federalistas incluso en una Catalunya independiente” – “De la izquierda se espera una alternativa que ahora no se está planteando” – “El país se construye y se defiende no solo con su identidad cultural y nacional sino con su identidad económica”
Una empresa que obtuvo 5.403 de beneficios en 2011. Un ERE que afecta a 6.500 personas. Una postura arrogante por parte de la empresa, que se niega a negociar y despide a trabajadores con bajas por enfermedad. Estos son los ingredientes que llevaron a 5 trabajadores de Telefónica-Movistar, Josep, Carles, Florentino, Albert y Marcos, a ponerse en huelga de hambre, hace ya 11 días.

